La clase trabajadora se ahoga: cada vez es más difícil llegar a fin de mes y ahorrar en Aragón

Economía
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Entre vivienda y gastos habituales se escapa el 80% del salario



Llegar a final de mes se ha convertido en un ejercicio de equilibrio para miles de familias aragonesas. Los precios de los productos básicos, de la energía y de la vivienda han crecido mucho más rápido que los sueldos, y eso se nota en el bolsillo. Según los últimos datos del INE, llenar la cesta de la compra cuesta hoy un 31,2 % más que hace cinco años, un incremento que supera ampliamente la subida media del 18,5 % registrada en el conjunto del Índice de Precios al Consumo (IPC).
El gasto en alimentación es el que más ha crecido, muy por encima del resto. La inflación, que comenzó con la pandemia y se agravó tras la guerra de Ucrania, ha dejado una factura que las familias siguen pagando, aunque algunas asociaciones de consumo alertan de que los precios han subido más y se han “engordado”  aprovechando estas dos situaciones anteriores. Aunque el ritmo de subida se ha moderado —los alimentos aumentan este año un 2,3 %, frente al 14,9 % de 2022—, los salarios no lo han hecho al mismo paso, (ahora se registra también un aumento notable en el precio de un producto de consumo habitual como son los huevos). El resultado es una pérdida real de poder adquisitivo, especialmente entre la clase media y trabajadora.
De media, las familias españolas destinan cerca del 40 % de su sueldo a la vivienda —ya sea alquiler o hipoteca—, aunque en muchos casos esa cifra supera el 50 %. Si se suman los gastos habituales (luz, gas, agua, transporte, alimentación y suministros básicos), el porcentaje puede alcanzar el 80 % de los ingresos mensuales, dejando menos de un tercio disponible para educación, ocio, ropa o cualquier imprevisto.

La cesta de la compra cada día más cara
El 18 % del presupuesto familiar se dedica a la cesta de la compra, una cifra que puede escalar hasta el 35 % en los hogares con ingresos más bajos. “Entre el piso, la luz y la compra, apenas queda margen. A final de mes no se ahorra, se sobrevive”, comenta un vecino de Calatayud que trabaja en el sector del transporte.
En el último año, los alquileres medios en Aragón han superado los 750 euros mensuales, y en las grandes ciudades españolas ya sobrepasan los 1.000 euros. Las hipotecas, por su parte, han subido más de 200 euros al mes respecto a hace dos años, tras las continuas revisiones del Euríbor. Esa presión sobre el gasto fijo deja a muchas familias sin capacidad de ahorro.

En el caso de los huevos, que según el Observatorio de precios de la Organización de Consumidores y Usuarios (OCU) se ha disparado un 50 % en poco más de un año por el aumento de costes y el incremento de la demanda, una situación que además se ha agudizado en los últimos meses como consecuencia de la gripe aviar, la epidemia que ha obligado a confinar granjas en 1.200 municipios del país, 128 de ellos en Aragón. La carne de vacuno ha aumentado su precio en  más de un 12 % en el último año. El precio de los filetes de ternera llega a alcanzar hasta los 23 euros el kilo, cuando hace cinco años costaba entre 16 y 17 euros, entre otros motivos. También siguen en aumento los precios del café, que en el último año se han disparado un 20 % según el INE, y un 136 % desde 2021 según la OCU. 
Los expertos aconsejan reservar entre el 10 % y el 20 % del sueldo neto para ahorro, pero la mayoría de los hogares está muy lejos de ese objetivo. En la práctica, solo una minoría logra guardar algo. 
El encarecimiento de los básicos también tiene consecuencias sociales. Muchas familias han cambiado de hábitos: compran segundas marcas, aprovechan ofertas y reducen el consumo de carne o pescado fresco. Otras recurren a la ayuda de familiares, programas municipales para cubrir necesidades esenciales, y en muchas ciudades españoles se están viendo casos de familias con sueldos pequeños, es decir que trabajan, y que tienen la necesidad de acudir a estos centros para contar con alimentos básicos. Ya no solo acuden personas sin recursos, sino que también personas con puestos de trabajo.

Llegar a final de mes
En los hogares con hijos, la situación es todavía más delicada. Entre alimentación, vivienda, transporte y suministros, el gasto fijo mensual se acerca o incluso supera los 2.000 euros, mientras el salario medio neto ronda los 1.900. El resultado es una cuenta que no cuadra: se gasta más de lo que se ingresa. Un dato que no refleja la realidad absoluta puesto que son muchos los sueldos en nuestra zona que no superan los 1.400 euros al mes, por lo que la situación todavía es mucho más complicada.
La economía doméstica, que durante años fue el sostén de la estabilidad social, vive ahora en tensión permanente. El ahorro se ha convertido en un lujo y la planificación en una necesidad. Y mientras los precios siguen avanzando y los sueldos apenas se mueven, la clase media aragonesa ve cómo, poco a poco, su margen para respirar se reduce.

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