La ciudad romana fue una de las más importantes en el valle medio del Ebro
El yacimiento romano de Bílbilis, uno de los enclaves arqueológicos más destacados de Aragón, afronta una nueva fase de investigación destinada a conocer qué secretos guarda aún bajo tierra. Esta semana se han iniciado en el cerro de Bámbola una serie de pruebas con georradar, una tecnología no invasiva que permitirá detectar estructuras constructivas o restos arqueológicos ocultos bajo el suelo sin necesidad de excavar.
Los trabajos forman parte del Plan Director de Bílbilis, impulsado por el Instituto del Patrimonio Cultural de España (IPCE), en colaboración con el Gobierno de Aragón y el Ayuntamiento de Calatayud. Los especialistas del IPCE serán los encargados de procesar y analizar los datos obtenidos, que servirán para definir las futuras fases de una intervención plurianual que busca la conservación, investigación y puesta en valor del yacimiento.
La inversión prevista para este plan supera los cuatro millones de euros, con el objetivo final de musealizar el conjunto arqueológico y mejorar su accesibilidad y comprensión por parte del público.
Bílbilis, declarada Bien de Interés Cultural, fue una de las ciudades más importantes de la Hispania romana en el valle medio del Ebro. Situada a unos tres kilómetros de Calatayud, alcanzó su máximo esplendor entre los siglos I a.C. y I d.C. bajo el reinado del emperador Augusto, cuando se construyeron el foro, el teatro —uno de los mejor conservados del norte peninsular—, las termas públicas y numerosas viviendas decoradas con pinturas murales y mosaicos.
Con el paso del tiempo, los trabajos arqueológicos desarrollados desde mediados del siglo XX han permitido recuperar parte de su trazado urbano y numerosos objetos que hoy se conservan en el Museo de Calatayud. Sin embargo, buena parte de la antigua ciudad continúa aún bajo el terreno, lo que convierte estas pruebas con georradar en una oportunidad excepcional para conocer mejor su extensión y las estructuras que permanecen ocultas.