Se le ha comunicado en varias ocasiones el mal estado de estas dos infraestructuras de su propiedad pero hasta la fecha no han sido atendidas recibiéndose en el consistorio las quejas vecinales.
Desde hace al menos dos años una amplia zona del estacionamiento de vehículos en la estación de ferrocarril está cerrado como consecuencia de los daños que presenta en un lateral, junto al camino que le da acceso.
En esa zona hay un hundimiento que es también apreciable en el exterior de ese vial balizado igualmente en un tramo. En una convocatoria con los medios de comunicación, el alcalde bilbilitano denunciaba la “dejadez y la desidia” del ADIF, e insistía en su reparación “porque no vemos ninguna solución y cada día está más deteriorado y sin ningún mantenimiento”, afirmaba José Manuel Aranda.
Otra infraestructura que genera quejas constantes de los vecinos por su mal estado es el camino de Carramolina que comunica Calatayud y Terrer. Según explicaba el primer edil, por él se accede a más de 300 fincas y las tierras en la calzada, los baches y los socavones dificultan y hace peligrosa la circulación.
“Se acumulan en el Ayuntamiento quejas continuas de todos los usuarios de esta zona”, decía e indicaba que se están tramitando ante el ADIF para que dé una solución. Hasta el momento el ADIF ha instalado señales para limitar la velocidad.
La estación de tren de Calatayud es utilizada anualmente por 190.000 viajeros no solamente de esta comarca, sino también de las provincias de Teruel y Soria para las que esta Ciudad AVE es el acceso más cercano al tren.