El ministro de Transportes justifica la decisión por el deterioro del tramo y las incidencias registradas, que han obligado a limitar la velocidad de los trenes
La línea de alta velocidad entre Madrid y Calatayud será renovada este mismo año. Así lo anunció ayer el ministro de Transportes, Óscar Puente, al confirmar que el tramo es el que presenta un peor estado dentro del corredor Madrid–Barcelona. La decisión llega después de varios días marcados por incidencias técnicas y restricciones de velocidad que han tenido un impacto directo en los viajeros que utilizan esta conexión con la capital bilbilitana y resto de la línea hasta Barcelona.
Puente explicó que el adelanto de las obras se produce tras constatarse numerosos avisos remitidos por los maquinistas, que alertaron de problemas en la vía. Solo en una jornada se llegaron a registrar 25 incidencias, 21 de ellas comunicadas por un mismo conductor. Estos avisos llevaron a Adif a limitar de forma temporal la velocidad a 160 kilómetros por hora en unos 150 kilómetros de la línea, entre Mejorada del Campo y Alhama de Aragón, una medida que se aplicó y se levantó de manera intermitente en función de las comprobaciones técnicas.
El ministro hizo público el anuncio durante una comparecencia junto a los presidentes de Adif y Renfe, en la que subrayó que el tramo entre Madrid y Calatayud concentra los mayores problemas de la línea. Aunque la renovación ya estaba prevista dentro de los planes para modernizar el corredor y elevar la velocidad máxima hasta los 350 kilómetros por hora, los trabajos se adelantarán tras lo ocurrido en los últimos días y las inspecciones realizadas por los técnicos.
Puente insistió en que las incidencias detectadas están relacionadas principalmente con el confort de la marcha y no con la seguridad. Según explicó, cuando existe el más mínimo riesgo, se actúa de inmediato con limitaciones de velocidad o con las medidas necesarias para garantizar una circulación segura. No obstante, reconoció que el estado del tramo ha generado incomodidades y retrasos, algunos superiores a la media hora y, en casos puntuales, de más de dos horas en ambos sentidos.
La situación ha provocado incertidumbre entre los usuarios de la línea.
Adif continuará mientras tanto con las tareas de revisión, auscultación y corrección de la vía para recuperar cuanto antes las prestaciones habituales. Desde el gestor de la infraestructura se señaló que los equipos de mantenimiento revisan los puntos señalados por los conductores y que, si las condiciones lo permiten, se restablecerá la velocidad máxima con normalidad.
Los sindicatos ya habían advertido de la situación. El pasado 8 de agosto, el sindicato Semaf trasladó su preocupación a la Agencia Estatal de Seguridad Ferroviaria por el deterioro de las vías y por la degradación del material rodante, solicitando incluso una reducción preventiva de la velocidad.
Por su parte, y a través de redes sociales, el alcalde de Calatayud, José Manuel Aranda manifestaba que “Oscar Puente dice que por problemas de confort, no de seguridad. Lamento disentir y, a los hechos de hoy, me atengo. En solo una hora, se ha pasado de decir que no había ningún problema, basado en la inspección nocturna de ADIF, a volver a limitar la velocidad”.