El abandono de un camino clave en el Paraje de Meli colma la paciencia de sus vecinos
El camino que da acceso a huertos y casas de campo en el Paraje de Meli se ha convertido en un auténtico quebradero de cabeza para quienes lo recorren a diario, un quebradero de cabeza para ellos y un auténtico ejercicio de resistencia para sus vehículos. Lo que durante años fue una vía transitada sin grandes dificultades presenta hoy un aspecto alarmante, hasta el punto de resultar casi impracticable en varios tramos.
Los propietarios de las parcelas denuncian que llevan mucho tiempo reclamando a ADIF, titular del camino, una actuación de mantenimiento que nunca llega. A las solicitudes formales se han sumado protestas en redes sociales y la entrega de firmas ante la Jefatura de la Base de Mantenimiento de ADIF en Calatayud, sin que hasta ahora se haya producido respuesta ni intervención alguna.
La situación se ha agravado notablemente en las últimas semanas. Las intensas lluvias de este invierno, sumadas a años de falta de conservación, han terminado de deteriorar el firme. Socavones profundos, tramos sin capa de rodadura y zonas anegadas hacen que circular por el camino sea un riesgo real, tanto para vehículos como para sus conductores e incluso para los peatones. Y es que, ese camino es en realidad una auténtica vergüenza.
Los vecinos insisten en que una reparación a tiempo habría sido sencilla y poco costosa. Sin embargo, el abandono prolongado ha transformado un problema menor en una actuación que ahora requerirá obras más complejas y un desembolso económico muy superior.
“Es el único acceso a muchas viviendas y parcelas agrícolas. No se puede entender que esté en este estado”, señalan los afectados, que consideran inadmisible la falta de respuesta por parte del organismo responsable. Ante el empeoramiento extremo del camino, advierten de que están dispuestos a acudir al Justicia de Aragón para que investigue la situación y determine posibles responsabilidades por la falta de conservación.
Si no se produce una actuación urgente, los propietarios no descartan intensificar las protestas y recurrir a nuevas acciones públicas y mediáticas. “La dejadez ha convertido un problema asumible en un peligro serio. Si no nos escuchan, agotaremos todas las vías institucionales”, comentan a la vez que estudian realizar distintos tipos de movilizaciones.



