El histórico dirigente aragonesista ha fallecido este pasado miércoles tras una larga enfermedad, dejando tras de sí un legado de más de dos décadas en la primera línea de la política y la gestión industrial de la comunidad.
El político aragonés Arturo Aliaga (Jaulín, 1955) ha fallecido este miércoles en el Hospital San Juan de Dios a los 70 años de edad como consecuencia de una larga enfermedad. Con su marcha se despide una de las figuras más influyentes del aragonesismo de las últimas décadas, un hombre clave en la gobernabilidad de la comunidad autonómica y pieza fundamental en la política industrial del territorio durante más de tres lustros.
Ingeniero industrial de formación y funcionario de la Administración autonómica desde 1987, Aliaga dio el salto a la primera fila política en 1999 como director general de Industria en el Ejecutivo autonómico presidido por Marcelino Iglesias. Tres años más tarde tomó las riendas de la Consejería de Industria, un cargo en el que se consolidó como el interlocutor de referencia para el tejido empresarial e industrial de la región.
Su relevancia institucional se mantuvo inalterada pese a los vaivenes electorales. En 2011, tras el cambio de gobierno y la llegada del PP de Luisa Fernanda Rudi a la Pignatelli, el apoyo del Partido Aragonés (PAR) volvió a situarlo al frente de la misma cartera. Posteriormente, en 2015, asumió la presidencia de la formación aragonesista tras el relevo de José Ángel Biel, liderando la etapa en la que el PAR ejerció de eje articulador de mayorías a ambos lados del espectro político.
Entre 2019 y 2023 completó su última etapa en el Ejecutivo como vicepresidente de la Diputación General de Aragón y consejero de Industria, Competitividad y Desarrollo Empresarial bajo la presidencia del socialista Javier Lambán. En total, sumó diecisiete años al frente de las competencias industriales del Gobierno de Aragón, marcando una época de estabilidad y diálogo con los agentes económicos del territorio.