Tanto ella como toda su familia se encuentran en buen estado
La zona cero del temporal nos lleva hasta la comunidad valenciana y dentro de ella, a una localidad que ha sufrido los rigores de la fuerza del agua de una forma descomunal, Paiporta. Un pueblo que en estos momentos es un auténtico barrizal, con muchas pérdidas humanas y en una situación de desastre total.
Si la jornada fue muy preocupante en algunas localidades de nuestra zona, en la comunidad valenciana fue terrorífica. Y en esta localidad reside una bilbilitana, Raquel Villarte, junto con su familia. En Calatayud, para los familiares que residen en la ciudad fue también una jornada infame tal y como avanzaban las noticias y la situación de esta localidad.
Fueron horas muy difíciles para los familiares que viven en nuestra ciudad, horas de incertidumbre, de no poder comunicarse con su hermana, con su hija, con sus nietos. Horas inciertas hasta que por fin lo pudieron hacer.
Nos contaban que Raquel Villarte y su familia se encuentran bien de salud, que en estos momentos es lo más importante. “Todos están bien, ayer por fin pudimos hablar unos instantes con ella. La jornada fue terrorífica. No se puede ni salir ni entrar, no se puede ni siquiera andar por la calle. Ayer pudieron recoger algo de comida y de agua”.
Una familia, que además no se encontraba toda junta, puesto que a uno de los hijos la riada le sorprendía en otro lugar, viéndose obligado a pasar la noche con la familia de un amigo.
Nos contaban también el esfuerzo de muchas personas en esos momentos tan difíciles. “La gente ayudó en todo lo que pudo, incluso sacando a personas de bajos y de primeros pisos para subirlos a zonas más altas. Los vehículos están destrozados, nadie tiene en estos momentos coche en Paiporta. Mayores, pequeños, todos ayudaron en todo lo que pudieron”.
Las pérdidas humanas no tienen solución y las económicas, en estos momentos son incalculables con un pueblo literalmente destrozado.
En el caso de esta familia con ascendencia de Calatayud, la noticia más positiva es que todos se encuentran en un buen estado de salud, a pesar de que continúan con problemas para poder comunicarse. No tuvo tanta suerte, por ejemplo, un Guardia Civil que fallecía ayudando y natural de la localidad turolense de Ojos Negros.
Los muertos se cuentan por decenas en la zona y más de cuarenta han perdido la vida en Paiporta, un municipio ubicado a unos diez kilómetros de la capital valenciana, y seis de ellas en una residencia de ancianos localizada a las afueras de la población.
La fotografía que ilustra este artículo está tomada por Raquel Villarte, desde la azotea del bloque de pisos donde reside.
