Momentos difíciles y complicados en Valencia. Desde COPE Calatayud conversábamos con una bilbilitana vecina de Paiporta. El entorno del Piedra y Mesa, en nuestra comarca, también resultó muy afectado
Hoy se cumple un año desde que la DANA del 29 de octubre de 2024 azotó con fuerza la Comunidad Valenciana y que afectó también en menor medida a la Comunidad de Aragón, dejando un rastro de destrucción que aún se recuerda en localidades como Cimballa, Llumes, Jaraba o Nuévalos. En la comarca de Calatayud, los daños fueron cuantiosos y, pese al esfuerzo de los vecinos y administraciones, la recuperación avanza a un ritmo desigual, después de todo un año.
La tragedia que unió a dos tierras
En aquellos días, COPE Calatayud y Calatayud Noticias hablaban con una bilbilitana residente en Paiporta, Raquel Villarte, que vivió en primera persona el horror del temporal en la llamada “zona cero” valenciana. “No se podía ni salir ni entrar, las calles eran un barrizal”, contaba entonces. Su testimonio se convirtió en símbolo de la conexión entre dos territorios golpeados por la misma catástrofe.
La solidaridad de nuestra comarca se puso rápidamente de manifiesto con un buen número de acciones para llevar ayuda a las zonas más afectadas del territorio valenciano, iniciativas públicas y también privadas. Entre ellas y como ejemplo, fueron muchas, ayudas que partían desde Calatayud, Miedes, Aniñón o El Frasno, entre otras, mandando miles de litros de agua y alimentos para socorrer a los vecinos de Paiporta, en una campaña solidaria. No faltaron tampoco el traslado de bomberos de nuestra zona o de incluso la Policía Local de Calatayud, una ayuda en la que el Ayuntamiento bilbilitano agradeció a los agentes Víctor Casado, José Nicolás Tarifa, Alfonso Ibáñez y David Martínez, policías de Calatayud que colaboraron de forma voluntaria en estas tierras valencianas.
El Monasterio de Piedra y el turismo, unos de los grandes damnificados
Uno de los puntos más afectados fue el Monasterio de Piedra, que sufrió graves inundaciones con caudales que superaron los 60 metros cúbicos por segundo. Su director, José Pont, describió entonces una situación de “desolación importante”. Hoy, el parque ha reabierto sus puertas, aunque los daños materiales y las pérdidas económicas aún se notan.
El consejero de Medio Ambiente y Turismo, Manuel Blasco, visitó en su día la zona junto al alcalde de Nuévalos y el presidente comarcal, Ignacio Marcuello, y confirmó que el Gobierno de Aragón aprobaría un paquete de ayudas para infraestructuras públicas y privadas, además de campañas de promoción para recuperar el turismo.
Un año después la situación no termina de arreglarse
En este medio de comunicación hace algunas semanas, Cecilio Roy, alcalde de Cimballa, aseguraba que “queda mucho por hacer”. Aunque reconoce el apoyo de la Consejería de Agricultura, denuncia la falta de actuaciones en el cauce del río Piedra:
“La Confederación Hidrográfica del Ebro no ha hecho prácticamente nada. Desde el cementerio hacia abajo está todo lleno de maleza y árboles caídos. No se puede dejar así.”
Roy insiste en que la falta de limpieza del río pone en riesgo al pueblo ante nuevas crecidas y reclama más implicación institucional: “El medio rural no puede dirigirse desde un despacho. Aquí los que sufrimos las riadas somos nosotros”.
Ibdes y Jaraba reclaman agilidad en las ayudas
El alcalde de Ibdes, Ramón Duce, también hace unas semanas nos mostraba su preocupación por el impacto económico que el temporal dejó en la ribera de los ríos Piedra y Mesa. “Los balnearios y embotelladoras han sufrido mucho. Sin ayudas rápidas, es difícil reactivar la economía”, explicaba en COPE Calatayud.
Duce subraya que la falta de limpieza en los cauces sigue siendo un problema: “Si vuelve a llover con fuerza, podríamos sufrir otra riada incluso peor. No pedimos milagros, solo mantenimiento y seguridad para poder invertir”.
La CHE anuncia actuaciones un año después
La Confederación Hidrográfica del Ebro ha confirmado que iniciará en las próximas semanas los trabajos de limpieza en el río Mesa, especialmente en los términos de Calmarza y Jaraba, y que ya se han completado actuaciones en Cimballa y Aldehuela de Liestos. En total, de las 100 intervenciones prioritarias identificadas tras las tormentas, 50 ya están ejecutadas y otras 19 en marcha.
El organismo ha valorado los trabajos en Aragón en 840.000 euros, más de la mitad ya ejecutados.
Un año para recordar, y mucho por hacer
A lo largo de estos doce meses, los municipios afectados han demostrado una enorme capacidad de resistencia. Las ayudas han llegado con cuentagotas, pero la solidaridad vecinal ha sido ejemplar. Sin embargo, alcaldes como Cecilio Roy o Ramón Duce coinciden en un mismo mensaje:
“Si no se limpia y se protege el territorio, volverá a ocurrir”.
En un año marcado por la recuperación lenta pero constante, la DANA del 2024 sigue siendo un recordatorio de la vulnerabilidad del medio rural y de la necesidad de actuar con rapidez ante los desastres naturales. La comarca de Calatayud continúa en pie, con heridas visibles, pero también con la esperanza de que lo vivido sirva para estar mejor preparados.