Una respuesta eficaz y rápida que marcó la diferencia entre la vida y la muerte
Un niño de 11 años pudo sobrevivir en la madrugada del domingo gracias a la actuación inmediata y humanitaria de dos agentes de la Policía Nacional que acudieron a su vivienda, en el barrio de San José, tras el aviso de que el menor no respiraba después de un atragantamiento.
La llamada entró en la Sala CIMACC 091 a las 1:45 de la madrugada. Al llegar al domicilio, los agentes fueron recibidos por la madre del pequeño, que les llevó sin demora hasta la habitación donde el niño yacía inconsciente, sin respuesta y con claros signos de asfixia.
Conscientes de que cualquier demora podía ser fatal, los policías iniciaron de inmediato las maniobras para desobstruir la vía aérea. Aplicaron la técnica de Heimlich mientras revisaban si algún objeto bloqueaba la entrada de aire. Después de unos segundos de intervención, el niño logró respirar de nuevo y rompió a llorar, lo que permitió a los agentes colocarlo en posición de seguridad para estabilizarlo.
Minutos más tarde llegó una ambulancia de bomberos, que trasladó al menor al hospital para su valoración.
Una actuación que refleja la naturaleza humanitaria del servicio policial, la importancia de la formación en primeros auxilios y sobre todo la respuesta rápida, que puede marcar la diferencia entre la vida y la muerte.