El análisis de ADN confirma que el cuerpo hallado en La Cartuja es el de Pablo Cebolla tras 72 días de búsqueda

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El joven, con raíces familiares en Alhama de Aragón y Godojos, desapareció el pasado 13 de febrero tras acceder al río Ebro 



El cuerpo localizado hace unos días en la ribera del río Ebro, a la altura del barrio rural de La Cartuja Baja, en Zaragoza, pertenece al alhameño Pablo Cebolla, el joven desaparecido el pasado mes de febrero. Así lo han confirmado los resultados del análisis de ADN practicado a las muestras remitidas al laboratorio de Madrid y confirmado la Policía Nacional, poniendo fin a más de dos meses de intensa búsqueda y angustia para su familia, entorno y comarca.
El hallazgo se produjo en una zona cercana al cauce del río, donde intervinieron efectivos de la Guardia Civil, bomberos del Ayuntamiento de Zaragoza y agentes de la Policía Nacional. Tras las pruebas forenses, la identificación ha permitido cerrar oficialmente el operativo iniciado tras la desaparición del joven.
La familia ha hecho público un comunicado en el que agradece el apoyo recibido durante los 72 días de búsqueda. 


Un joven muy querido en la Comarca de Calatayud
Pablo Cebolla, de 20 años, nacido en Alhama de Aragón y con vinculaciones familiares en  Godojos,  era especialmente conocido y apreciado. Desde los primeros días de su desaparición, vecinos de ambas localidades se volcaron en la búsqueda organizando batidas, concentraciones y movilizaciones para colaborar en su localización, y desde entonces no han parado.
El joven fue visto por última vez durante la madrugada del 12 al 13 de febrero en el entorno del Club Náutico de Zaragoza. Las cámaras de seguridad confirmaron posteriormente que descendió por unas escaleras hacia la ribera del Ebro y nunca volvió a subir. Desde ese momento se activó un amplio dispositivo de búsqueda por el cauce del río y sus orillas.
Bomberos, Policía Nacional, Guardia Civil, unidades caninas, drones, helicópteros e incluso equipos especializados llegados desde otras provincias participaron durante semanas en un operativo condicionado por la crecida del río y la fuerza de la corriente, que dificultaron enormemente los trabajos.
Con la confirmación oficial de la identidad del cuerpo, la familia inicia ahora el proceso de duelo tras más de dos meses de incertidumbre. Una familia que desde luego contará con el apoyo de sus vecinos y la solidaridad de toda la Comarca.

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