Una Santa, una Virgen y un barrio que mantiene viva su memoria

Fiestas
Tipografía
  • Más pequeño Pequeño Mediano Grande Más grande
  • Predeterminado Helvetica Segoe Georgia Times

Santa Bárbara, la Purísima y el barrio de la Puerta de Soria


El comienzo de diciembre vuelve a llevar a muchos vecinos de Calatayud, (muchos de ellos nacidos, criados o estudiantes que vivieron en el barrio y que se marcharon de él),  a las cuestas de la Puerta de Soria, donde dos celebraciones arraigadas desde hace generaciones marcan el ritmo de los días previos al puente festivo. Son las fiestas de Santa Bárbara y de La Purísima, dos citas que, aunque distintas en origen, comparten un mismo escenario y una misma manera de vivirlas: a pie de barrio, entre tradición y cercanía.
La primera de ellas llegará el jueves 4 de diciembre, organizada por la Asociación Cultural Santa Bárbara de Bílbilis, y que cuenta con muchos menos años de vida que la otra. Como en años anteriores, la jornada comenzará a las once de la mañana con la romería desde la iglesia de San Andrés. El recorrido, que discurre por el antiguo camino hacia Soria, termina en la ermita donde se guarda la imagen de la santa. A las doce, los asistentes participarán en la eucaristía. Al salir, la asociación ofrecerá un picoteo, un gesto que se ha convertido en costumbre y que muchos aprovechan para reencontrarse con vecinos que solo coinciden una vez al año. Santa Bárbara, protectora de artilleros, mineros, bomberos y pirotécnicos, mantiene una devoción que ha sobrevivido incluso en los años en los que la celebración parecía perder impulso.

La Purísima
El ambiente festivo continuará en el barrio de la Puerta de Soria, donde los vecinos ultiman los preparativos para las fiestas de la Purísima, organizadas por la Hermandad de la Purísima. El programa comenzará el sábado 6 de diciembre con una chocolatada a las 10.00 y, después, la salida de los cabezudos, que llenarán de ruido y carreras las calles estrechas del barrio y sus dos principales arterias, la calle y el barranco. 
El domingo 7 será uno de los días más esperados. A las 21.00 actuarán los dulzaineros del Corral Blanco, y a las 22.00 se encenderá la hoguera en el barranco. El olor a leña, las patatas asadas y el vino del país reúnen cada año a varias generaciones alrededor del fuego. La noche se alargará con magdalenas, vino dulce y discomóvil hasta las dos de la madrugada.
El lunes 8, día de la Inmaculada, comenzará temprano con la diana floreada a las 9.00. A las 11.00 tendrá lugar la misa en la ermita y la posterior procesión por el barrio. Por la tarde, a las 16.00, arrancarán las carreras de pollos y entalegados —una tradición que sigue sorprendentemente viva— junto a las pruebas para niños, niñas y mayores, incluidos los populares entalegados. 
Este año, como cada año, las patatas para la hoguera han sido cedidas por la familia de Luis Melero, mientras que los pollos los aporta Albacete y Vicén. También colaboran la Panadería Herrero y el Ayuntamiento de Calatayud.
Las fiestas, también como cada año, las organiza con cariño, esmero y dedicación la Hermandad de la Purísima.

Un barrio histórico
Estas celebraciones no pueden entenderse sin la historia del propio barrio de la Puerta de Soria, uno de los más antiguos de la ciudad. Allí estuvo una de las puertas principales de la muralla medieval, levantada en época islámica. Con el paso de los siglos, el barrio fue creciendo alrededor de ese acceso, conservando un trazado que todavía hoy mantiene la estructura original: calles estrechas y pendientes, casas levantadas contra la ladera y viejos corrales que recuerdan el origen agrícola de sus habitantes. La devoción a la Purísima se consolidó tras una crecida del barranco en el siglo XIX; los vecinos, agradecidos por haber superado aquel episodio, la adoptaron como protectora. Desde entonces, su fiesta se ha transmitido de padres a hijos sin interrupción.
Hoy, el barrio combina esa memoria con espacios como el centro social, el centro de día, el colegio y la ermita, que sigue siendo punto de encuentro para las celebraciones más queridas. Con la llegada de Santa Bárbara y la Purísima, la Puerta de Soria vuelve, una vez más, a ser el escenario donde tradición e identidad se encuentran sin necesidad de grandes artificios: solo con vecinos, fuego, música y un calendario que se repite, pero nunca se vive exactamente igual, pero sobre todo con armonía, camaradería y mucha devoción a la Virgen.

publicidad
publicidad
publicidad
publicidad
publicidad