Las fiestas más populares de Calatayud recogen hoy en el Teatro Real de Madrid el título de Fiesta de Interés Turístico Nacional, impulsando su visibilidad más allá de nuestras fronteras
Esta mañana, el Salón de Baile del Teatro Real de Madrid acoge la entrega oficial del diploma que acredita a las Fiestas de San Roque como Fiesta de Interés Turístico Nacional, el máximo reconocimiento honorífico otorgado en España a este tipo de celebraciones. El acto, que da comienzo a las 11:00 horas, está presidido por el ministro de Industria y Turismo, Jordi Hereu.
Para encabezar la comitiva bilbilitana en este día histórico, ha viajado a la capital una representación institucional y social formada por el alcalde, José Manuel Aranda —encargado de recoger la distinción—; el presidente de Interpeñas, Gerardo Bernal; la presidenta de la Cofradía, Isabel Muñoz; y Héctor Sarriá, exconcejal de Festejos que lideró la tramitación del expediente. Les acompaña el Cronista Oficial de la Ciudad, Carlos de la Fuente, responsable de elaborar la memoria histórica de la fiesta.
Precisamente, el conseguir este galardón, fue uno de los principales objetivos del que hasta este año ha sido presidente de Interpeñas, Gerardo Bernal.
Mucho más que una fiesta: identidad, devoción y comunidad
San Roque es el alma de Calatayud cada mes de agosto. Aunque la estructura festiva y peñista actual tomó forma en los años cincuenta del siglo XX, sus raíces se hunden profundamente en la historia de la ciudad. Existen testimonios de devoción al protector contra la peste que datan de 1520, vinculados al convento del Carmen Descalzo, así como referencias documentales del año 1600 sobre la ermita del santo. A lo largo de los siglos, los cultos religiosos se han entrelazado con las expresiones populares, creando una festividad única sustentada en la participación masiva, el ambiente de convivencia y un arraigo intergeneracional indiscutible.
El sello concedido por la Secretaría de Estado de Turismo reconoce formalmente la originalidad, el impacto mediático y el atractivo turístico de estas fechas, situando a San Roque en un selecto grupo de festejos a nivel estatal. Con este distintivo, las Fiestas de San Roque dan un salto de gigante en su proyección, abriendo la puerta a una mayor visibilidad en el ámbito internacional y consolidándose como un motor decisivo para la economía y la imagen de Calatayud.