CALATAYUD.- San Antón y su relación con los animales

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Hoy 17 de enero, se celebra San Antón, patrón de los animales, una festividad que también tendrá su continuidad en nuestra ciudad el próximo sábado.


De momento y según ha informado la Unidad Pastoral de Calatayud, ha tenido lugar a las diez y media de la mañana en la parroquia de San Antonio la bendición de animales.
Esta tarde la bendición de las mascotas será a las ocho de la tarde en las iglesias de San Juan el Real y en la Basílica del Santo Sepulcro. Cualquier tipo de mascota.
El sábado, 21 de enero tendrá lugar a las once de la mañana en el Santuario de la Virgen de la Peña la misa. Después y en los alrededores de la era, bendición de campo y animales.

San Antón y los animales
La imagen de San Antón se reconoce con facilidad en todas las iglesias, ermitas o espacios sagrados,  porque se representa con la figura de un anciano barbado cubierto con un capote oscuro que lleva dibujada una T en su hombro izquierdo, apoyado en un bastón del que, a veces, cuelga una campanilla; en ocasiones sujeta un libro en su mano izquierda y siempre va acompañado por un cerdo a sus pies.
Según el dominico italiano Santiago de la Vorágine, “La Leyenda Dorada”, escrita a finales del siglo XIII, para la que se basó en los escritos de su biógrafo San Atanasio “Vita Antonii”. En ella nos cuenta que nació en el año 251 en el Alto Egipto, hijo de ricos y nobles padres, y que a sus veinte años oyó leer en la iglesia el pasaje “Si quieres ser perfecto, vende tus bienes y reparte entre los pobres el dinero que obtengas de la venta.” Y así lo hizo. Se desprendió de todas sus posesiones y luego se retiró al desierto de Tebas para hacer vida eremítica y ascética.

La muerte de San Antón, según cuenta su biógrafo Atanasio, aconteció en el año 356, cuando contaba 105 años de edad, y por su deseo los restos fueron enterrados en una tumba anónima. Más de un siglo y medio después de su sepultura, sus reliquias, que fueron tenidas como milagrosas, se desenterraron y se depositaron en unaiglesia de Alejandría.

Fue un monje del desierto que se dejó atrás todos sus bienes y se dedicó al retiro en soledad, donde descubrió la sabiduría y el amor divino mediante la naturaleza. San Antón se dirigía a otros grupos de monjes que querían imitar su vida, atraídos por su sabiduría. Su modelo de vida fue basado en la oración, el silencio y el ayuno, centrado en buscar la perfección espiritual del alma.
Por su estilo de vida, San Antonio Abad es considerado el fundador del monacato cristiano. Su primera ubicación fue en un cementerio cercano a la localidad en la que vivía. Allí tuvo varios episodios con demonios en forma de bestias salvajes con los que tuvo que combatir. A sus 35 años se retiró hasta el monte Pispir, donde pasa 20 años de soledad. Años más tarde comenzó a compartir su vida con una comunidad de discípulos. Esto fue así durante 6 años, ya que posteriormente volvió a retirarse en la montaña.


El patrón de los animales
La vinculación de San Antón y los animales viene desde muy pronto. Este santo encontró la sabiduría en la naturaleza y fue una de sus fuentes de inspiración. También fue clave esa experiencia con bestias salvajes durante el primer retiro que tuvo. Se suele ilustrar a San Antón con unos cerditos en sus pies.
Cada 17 de enero se celebra la festividad de San Antón. En miles de localidades españolas existe la tradición de bendecir a los animales mediante este santo. Son muy comunes las hogueras, así como los alimentos típicos de esta celebración, panes, dulces y vino.

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