El cáñamo de Calatayud, protagonista en las jornadas de la UNED sobre la Armada Invencible

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A través de una ponencia de Julián Millán que rescata la importancia de este producto en la construcción naval de la Armada



La historia marítima española tiene una raíz inesperada en las vegas del Jalón y zonas limítrofes. Así quedó de manifiesto en las “Jornadas La Epopeya de la Gran Armada Invencible”, organizadas esta semana por la UNED de Calatayud, donde el investigador Julián Millán Gil presentó un trabajo que rescata la relevancia del cáñamo bilbilitano en la construcción naval del siglo XVI. Su ponencia, titulada “El cáñamo de Calatayud y la construcción de barcos en el siglo XVI”, aportó nuevos datos sobre la calidad de las fibras cultivadas en la comarca y su uso en los cordajes, jarcias y velas de los buques de la Armada.
Millán destacó que el cáñamo de la zona —procedente de lugares como Calatayud, Paracuellos de la Ribera y otras localidades ribereñas del Jalón— gozaba de una calidad excepcional gracias a la fertilidad del suelo y al agua abundante. Estas condiciones naturales hicieron posible que durante los siglos XVI y XVIII se consolidara una activa industria de hiladores y sogueros, de la que dependía parte del abastecimiento del arsenal de Cartagena. Según documentos municipales, el cáñamo bilbilitano alcanzó tal reconocimiento que el propio Gobierno mantenía en Calatayud un comisionado permanente encargado de gestionar las compras destinadas a la Armada. Incluso aseguró que los cordajes salidos de la comarca de Calatayud se utilizaban en los barcos para las tareas más complicadas, “resultaban mucho más caros que otros pero resultaban de mucha más calidad”.

La calidad del cáñamo traspasaba la comarca de Calatayud según pudimos conocer a través de Millán, puesto que se llegó hasta crear una -lo que conoceríamos en la actualidad- Denominación de Origen del cáñamo producido en los valles del Ebro, Jalón, Jiloca e incluso Perejiles.
La importancia de esta producción en el desarrollo económico y social de la comarca, donde la soga y el hilo fueron símbolo de oficio y sustento para muchas familias quedó también de manifiesto con un hilo invisible de unión entre la España interior y las zonas costeras, dando lugar a aspectos curiosos como la conexión comercial entre Calatayud y los puertos vascos,  donde existían vínculos tradicionales entre los sogueros bilbilitanos y los pescadores de la costa atlántica. Según la tradición recogida en fuentes locales y divulgativas, las cuerdas y maromas fabricadas en Calatayud se intercambiaban por congrio seco y pescado en salazón, un comercio que evidenciaba la interdependencia entre el interior agrícola y el litoral pesquero. 
Las jornadas, celebradas del 4 al 6 de noviembre, han reunido a historiadores y especialistas en historia naval para revisar distintos aspectos de la Gran Armada de 1588 y su impacto cultural. Entre las actividades paralelas destaca la exposición “Unas letras invencibles: los libros de la Gran Armada, 1588”, que permanecerá abierta en la sede de la UNED de Calatayud hasta el 17 de noviembre. La muestra reúne 130 imágenes, mapas y grabados que permiten contextualizar la expedición y comprender la dimensión técnica, política y humana de aquella empresa marítima.
La recuperación del papel del cáñamo de Calatayud en este contexto supone un reconocimiento a un pasado en el que la comarca bilbilitana, desde su interior peninsular, tendía su particular soga hacia la historia naval de España.

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