El Ayuntamiento reúne a instituciones y expertos para impulsar un proyecto que reivindique la tradición cañamera de la ciudad y su proyección internacional
Esta mañana y en el Ayuntamiento de Calatayud se han reunido representantes de la Comarca Comunidad de Calatayud, la UNED, el Centro de Estudios Bilbilitanos, Calatayud Empresa, la Academia de Logística, el Abad de Santa María, además del concejal de Cultura, el concejal de Museos y el alcalde de la ciudad. El motivo: empezar a dar forma a una estrategia común para rescatar del olvido la historia del cáñamo y su peso en la economía y la identidad de la comarca.
Una reunión para abrir camino
El encuentro, convocado por el Consistorio, ha servido como primer paso para coordinar esfuerzos. Sobre la mesa, una idea: el cáñamo no es solo un recuerdo industrial, sino una parte esencial de la trayectoria histórica de Calatayud.
Un legado que cruzó océanos
Uno de los participantes en la reunión fue Juan José Oña Fernández, tutor de la UNED en Calatayud, que ha impulsado en los últimos meses distintas jornadas sobre la materia. Fue él quien recordó el alcance que llegó a tener el cáñamo bilbilitano.
“Queremos impulsar la recuperación y la dinamización que hubo en su momento del cáñamo de Calatayud. No solo por su importancia económica, sino por sus efectos sociales e identitarios”, explicó. Y fue más allá: “Su calidad tuvo reconocimiento internacional. Hablamos de los barcos de la época de los Austrias y los Borbones, de los balleneros, de Terranova, de Ultramar o de Trafalgar. Las jarcias y las lonas exigían el cáñamo de aquí”.
Según detalló, la tradición documentada arranca ya en 1227, cuando comunidades judías de la ciudad contactan con la Corona de Aragón para abastecer a sus armadas, y se prolonga hasta bien entrado el siglo XX, cuando en los años sesenta desaparece definitivamente la actividad.
Más que navegación
En la reunión también intervino Luis Varga, investigador vinculado a la historia militar y antiguo coronel de la Academia de Logística, quien subrayó que la navegación fue solo la parte más visible de una industria mucho más amplia.
“La navegación le dio fama, fue marca de calidad, pero durante siglos familias enteras vivieron de esto”, apuntó. Recordó que en la Edad Media una parte muy importante de la producción agrícola estaba ligada al cáñamo y que su transformación generaba empleo en toda la comarca.
Varga insistió en que el reto es cambiar la percepción actual: “El patrimonio no es del Ayuntamiento ni de la Comarca. El patrimonio es de los ciudadanos. Y el inmaterial, las vivencias y la memoria de quienes trabajaron en esto, todavía más”.
Próximos pasos
Entre las propuestas que se barajaron figuran la organización de conferencias, la edición de un libro divulgativo, la preparación de material informativo y la participación en las Jornadas Europeas de Patrimonio. También se plantea una exposición en los próximos meses y, a medio plazo, la creación de un centro de interpretación y de un itinerario señalizado en Calatayud y la comarca que conecte los vestigios conservados.
No se descartan contactos con otros puntos de la geografía española vinculados históricamente al cáñamo bilbilitano, como Ferrol, Guarnizo o Pasajes, donde se trabajaron o embarcaron sus lonas y jarcias.
La reunión concluyó con el compromiso de celebrar nuevos encuentros para concretar el calendario de actuaciones y abrir el proyecto a asociaciones y particulares. “Las ocasiones hay que aprovecharlas”, resumió Oña Fernández.