El busto del emperador Claudio regresa a Calatayud cuatro siglos después de su hallazgo

Actividades
Tipografía
  • Más pequeño Pequeño Mediano Grande Más grande
  • Predeterminado Helvetica Segoe Georgia Times

El Ministerio de Cultura autoriza el traslado temporal del busto desde el Museo de Zaragoza aprovechando las obras de reforma del centro

El emperador Claudio se prepara para volver a casa. Tras décadas de estancia en Zaragoza, el Ministerio de Cultura ha firmado la autorización preceptiva para que este emblemático busto se mude temporalmente al Museo de Calatayud, la ciudad donde permaneció oculto en primer lugar.
La oportunidad ha surgido gracias a las obras de reforma del Museo de Zaragoza, donde la pieza reside desde el siglo XIX, facilitando su salida temporal hacia Calatayud. Arturo Ballano, concejal delegado del Museo de Calatayud, y Carlos Sáenz Preciado, director del departamento de Ciencias de la Antigüedad de la Universidad de Zaragoza, además de subdirector del espacio museístico bilbilitano, se propusieron que el busto se exhibiese aquí en cuanto vieron que era una posibilidad.

Una pieza única 
Carlos Sáenz destaca la relevancia del hallazgo: «En Aragón no se ha localizado ninguna otra escultura semejante». Según el historiador, el retrato formaba parte de un ciclo estatutario dedicado a la dinastía Julio-Claudia, similar a los que decoraban foros y templos en grandes urbes romanas como Tarraco, Veleia o Caesar Augusta.
Para los investigadores, la escultura, labrada en mármol de la isla griega de Paros, apunta a ser en realidad una reutilización de un retrato anterior del emperador Calígula.

El agricultor y el Conde
En 1662, un agricultor de Huérmeda que labraba las tierras del antiguo municipium de Bílbilis tropezó con el bloque de mármol. Según recogen las crónicas del historiador Vicente de la Fuente, el labriego, movido por la superstición o el desconocimiento, destrozó a golpes de azadón la estatua, que originalmente era de cuerpo entero.
Solo la cabeza sobrevivió a la "extracción". Fue Don Miguel Martín de Villanueva, segundo conde de San Clemente, quien rescató la pieza y encargó al escultor Franco la creación del torso actual para completarla. En 1664, el busto se asentó sobre un plinto de mármol negro de Calatorao con una inscripción en latín que aún hoy resume un poco su historia:  “Bambola me clausit tenebris Bilbilis olim: Laetor ut ex Comitis lumine luce fruar." Lo que signicia: «Bámbola me condenó a la oscuridad donde otrora estuvo Bílbilis: me alegro de gozar de la luz a partir de que el conde me viera».

El traslado
Aunque todavía no hay una fecha exacta, la intención del Ayuntamiento es que ela entrada del emperador se pueda anunciar para el mes de junio . El traslado se está preparando al detalle y el busto viajará bajo la escolta de la Policía Nacional.
«Esta pieza y otras más que también podrían venir permanecerán aquí hasta que el nuevo Museo de Zaragoza vuelva a abrirse», ha señalado Arturo Ballano. De este modo, 158 años después de que fuera depositada en la Sociedad Económica de Amigos del País y posteriormente en el museo de la capital, Claudio volverá a compartir espacio con los tesoros arqueológicos que la tierra de Bílbilis ha ido devolviendo con el paso del tiempo.

publicidad
publicidad
publicidad
publicidad
publicidad