El museo se ha enriquecido con la llegada en forma de donación, de dos obras de un pintor navarro, Jaime Roldán Celaya
Es el lema que ICOM, organización de UNESCO que coordina y agrupa a los museos del mundo, ha elegido en este 2026, para celebrar el pasado 18 de este mes de mayo, como cada año para recordar que los museos, como receptáculo de patrimonio, como escaparate cultural de privilegio y como plataforma para generar cultura y educación a una sociedad heterogénea y cada vez más agobiada por problemas crecientes que la agobian.
El Museo de Calatayud, museo generalista aunque con clara vocación arqueológica por ser heredera la ciudad de Calatayud de la vieja Bilbilis, municipio romano de época de Augusto, que todavía observa vigilante desde las alturas aguas abajo del Jalón, desde su fundación hace ya muchos años viene recordando puntualmente la fecha del 18 de mayo de cada año como un punto de inflexión y recordatorio de esa finalidad cultural y educativa que propugna ICOM y UNESCO.
Este año hemos tenido el pasado sábado 17 del mes que recorremos, la satisfacción de ver como la colección permanente del museo se ha enriquecido con la llegada en forma de donación, de dos obras de un pintor navarro, D. Jaime Roldán Celaya, fallecido en las postrimerías del 2022 cuando todavía estaba dando los últimos retoques a una de las obras donadas, la vista del pueblo de Rocaforte.
El óleo, acompañado de otra obra, Carnaval de Lanz, típicamente navarro, obra colorista y sincrética de la celebración pagana, visten desde el pasado domingo las salas del Museo de Calatayud, por entrega generosa de su familia, presente en el acto, acompañados del concejal D. Arturo Ballano y del Director del Museo que firmaba el acta de recepción junto a Mª Dolores, hermana del artista ya fallecido.
Estos actos que pertenecen a la vida íntima del museo, como momento protocolario, son el aldabonazo de salida para esa nueva vida de unas obras que desde ese momento pasan a formar parte del acerbo cultural general para que todo el público visitante pueda disfrutar de un nuevo elemento cultural que añadir a las riquezas que ya atesoraba el museo bilbilitano.
Ante este acto de generosidad, debemos de exclamar en loor del Museo de Calatayud: Vivat, crescat, floreat.
Manuel Martín-Bueno
Director del Museo de Calatayud
