Un Sant Just superior supera al conjunto bilbilitano por 1-4
No pudo ser y el sueño de recibir un equipo de Primera División en la Copa del Rey acabó en pesadilla. Los bilbilitanos afrontaban el partido de vuelta con la obligación de superar un muy adverso marcador cosechado en Barcelona, 3-0. Un objetivo que se antojaba tremendamente complicado. Había que arrancar bien, anotar y sobre todo no encajar para mantener opciones de clasificación. Y ocurrió, al menos en parte.
Se llevaban jugados tan solo tres minutos cuando tras un saque de esquina el conjunto de Sergio Pérez conseguía adelantarse en el marcador, un tanto coreado en las gradas con el tradicional “si se puede” y que abría la puerta de la esperanza a los más de 650 aficionados que acudieron a presenciar este partido.
Desde luego no se podía pedir más: el comienzo soñado. Un Calatayud que arrancó presionando bien y sobre todo armando transiciones ofensivas rápidas y con pocos toques. Es más, el gol rondó también en otro saque de esquina. Sin embargo todo fue la efervescencia a la hora de abrir una botella de cava, puesto que poco a poco el conjunto catalán se fue acomodando a la situación y con mucho oficio acabar por hacerse con los mandos del partido, también es cierto aprovechando los graves errores defensivos de un Calatayud que en esta ocasión fue muy vulnerable en su retaguardia.
Los de la ciudad condal poco a poco fueron trabajando su partido, en un primer momento en el intento de sofocar el incendio: evitar pérdidas de balón, tener control de partido, pases de seguridad y manteniendo el esférico en zona de nadie. Todo conforme también al guion preestablecido por el técnico del conjunto catalán, ante un Calatayud que apoyado por el gol subió decibelios a la hora de presionar y de estar intensos. Y los catalanes lo consiguieron y no solo pusieron fin a la efervescencia del partido sino que en el minuto 32 ya habían dejado la eliminatoria vista para sentencia anotando dos goles. Anteriormente ya habían avisado en el minuto 18 de sus intenciones y sobre todo comprobaron lo que sufría el conjunto local con balones a la espalda de una muy nerviosa zaga bilbilitana. En el minuto 20 empataban y en el 32 se ponían por delante en el marcador. El resto de partido prácticamente sobró.
Y no fue otra cosa lo que ocurrió más que comprobar la superioridad catalana en toda la segunda mitad ante un Calatayud largo, dejando muchos espacios y sin claridad ofensiva. Un segundo tiempo sin historia que aprovecharon los del condado para lograr dos tantos más e imponerse por un gol a cuatro, que sumado al tres a cero logrado en la ida evidencia de forma significativa quien mereció pasar la previa.
Lo mejor, la afición
Independientemente de lo deportivo y a la espera de comprobar si puede afectar a una plantilla en la competición doméstica, que terminó tocada, lo mejor fue la respuesta de la afición, registrándose una entrada que superó los 650 aficionados, con presencia también de un nutrido grupo de aficionados del equipo catalán. Una afición que en pocas ocasiones en los últimos años hemos visto acudir en ese número al campo de la Ciudad Deportiva, y que al igual que el equipo soñó con la remontada durante 20 minutos. No se producían ningún tipo de incidentes en las gradas y este partido podría ser un punto de inflexión para responder con presencia en el campo a una directiva que trabaja por dar identidad al conjunto del Jalón. Este es el camino, al menos para el que escribe, promocionar y favorecer la entrada de aficionados al campo de San Iñigo, claro, para ello también tendrá que responder el equipo. La primera piedra está puesta, ahora lo que falta es seguir construyendo un edificio que a pesar del amargo trago de copa puede acabar con un caldo fino, delicado y de sabor. La uva la tenemos, ahora toca trabajar su desarrollo y vender el producto.