El club bilbilitano pondrá el broche de oro al curso este sábado 27 en el Recinto Ferial con una jornada de convivencia que reunirá a más de 500 personas entre jugadores, directivos, técnicos y familias.
El fútbol base es mucho más que un balón rodando sobre el césped, de esta manera se entiende desde el club de Calatayud; es el brillo en los ojos de un niño, una niña, que aprende a compartir, el abrazo de un entrenador tras una derrota y el orgullo de unos padres o unos abuelos que ven crecer a sus hijos vistiendo con pasión unos mismos colores. Ese sentimiento de pertenencia, forjado a base de esfuerzo, ilusión y valores compartidos a lo largo de los meses, es lo que realmente celebra la Escuela de Fútbol Base de Calatayud. Más allá de los marcadores, la verdadera victoria del club bilbilitano reside en la solidez de una familia deportiva que este sábado 27 de junio se vuelve a abrazar para despedir una temporada con sus altos y bajos.
El escenario elegido para este punto y final de la temporada volverá a ser el Recinto Ferial de la localidad, el único espacio capaz de albergar la enorme dimensión que ha alcanzado el club. Con un colectivo que supera los 250 jugadores en sus distintas categorías, la movilización total entre deportistas, cuerpos técnicos, directiva y familiares superará las 500 personas. Un volumen de asistencia espectacular que cuenta, un año más, con la estrecha colaboración del Ayuntamiento de Calatayud para la cesión de las instalaciones.
Una jornada de convivencia y reconocimiento
Las puertas del recinto se abrirán a las doce del mediodía para dar comienzo a una jornada marcada por el hermanamiento. Los asistentes podrán disfrutar de un completo vermut antes de sentarse a la mesa para la tradicional comida de hermandad, en un recinto que contará además con servicio de bar durante todo el día.
El momento más importante llegará tras los postres, cuando el club lleve a cabo la entrega de premios a los jugadores más regulares y de mayor proyección de cada uno de los equipos de la escuela. Asimismo, se celebrará la habitual y esperada rifa, cuyos obsequios han sido donados por diversos comercios y empresas colaboradoras de la comarca, demostrando el arraigo de la escuela en el tejido social bilbilitano.
Balance de un año de aprendizaje
La campaña que ahora se cierra deja tras de sí el habitual balance de una entidad de esta envergadura: la alegría por los éxitos deportivos de varios de sus conjuntos, el incalculable valor de la formación en las categorías de iniciación y, como es intrínseco al deporte, algún pequeño sinsabor que servirá de aprendizaje para el futuro.
Con el cierre de esta etapa, la Escuela de Fútbol Base de Calatayud ya mira de reojo al próximo curso. Desde la directiva informan que todos aquellos niños y jóvenes interesados en formar parte de la familia del club de cara a la próxima temporada ya pueden solicitar toda la información necesaria en la céntrica Papelería Merche.