Más allá del cronómetro: Dos historias que dieron sentido a la 10K Ciudad de Calatayud

Atletismo
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Cuando lo más importante no es cruzar la línea de meta en el menor tiempo posible, sino disfrutar del camino


El pasado sábado, las calles de Calatayud recogieron la 10K Ciudad de Calatayud, una cita ya consolidada en el calendario deportivo local y que cumplía con su octava edición. Una prueba pensada en sus inicios para ofrecer un circuito llano donde cada atleta pudiera completar el recorrido con un buen tiempo. Más allá del nivel competitivo o de los tiempos marcados por los primeros clasificados, esta prueba, y cualquiera suelen dejar historias que merecen ser contadas. Porque a veces, el atletismo no solo va de correr más rápido, sino de superarse, de reencontrarse y de amar profundamente el deporte por lo que representa.


La historia de Ismael: el valor de empezar desde cero
Entre los participantes, una figura pasó desapercibida para la mayoría, pero no para quienes conocen su historia. Ismael, militar destinado en Calatayud desde hace más de una década, cruzó la meta con un objetivo mucho más importante que un buen crono: demostrar que siempre se puede empezar de nuevo.
Durante años, la rutina, el aislamiento y los malos hábitos llevaron a Ismael a un punto complicado. Aislado socialmente, con obesidad mórbida y una vida sedentaria, llegó a pesar 134 kilos. Sin embargo, todo cambió hace un año, cuando un compañero —al que apenas conocía— le tendió la mano.
Ese gesto desencadenó un proceso largo y constante: entrenamientos diarios, nuevos hábitos alimenticios, pequeñas metas superadas una tras otra... hasta el punto de ser capaz de enfrentarse no solo al reto físico de correr 10 kilómetros, sino también al desafío emocional de exponerse ante decenas de personas. “Hace un año no podía correr ni un kilómetro. Hoy ha cruzado una meta delante de toda una ciudad. Eso es una victoria”, señalaba emocionado su entrenador y amigo.
La historia de Ismael no es solo la de alguien que ha perdido peso. Es la historia de alguien que ha ganado confianza, autonomía, y una forma nueva de mirar la vida. Una historia de superación en estado puro, y darla a conocer, quizás pueda servir también para ayudar, porque cuando se quiere, normalmente se puede.


El veterano que sigue corriendo por amor al atletismo
La segunda historia es más silenciosa, pero igual de valiosa. Representa a todos esos corredores veteranos que siguen calzándose las zapatillas no para competir, sino por pura pasión.
Uno de ellos, natural de Calatayud y pionero del atletismo en la ciudad, también se colocó en la línea de salida. Durante años, fue un atleta competitivo: entrenamientos exigentes, series, cuestas, fuerza… todo con el objetivo de mejorar marcas y subir posiciones. Pero con el paso del tiempo, algo cambió.
Ya lejos de sus mejores tiempos, hoy corre por placer. Por salud. Por estar en forma. “Ahora disfruto del camino. Antes corría para llegar antes. Hoy corro para no dejar de disfrutar”, cuenta. Participó en la 10K no por buscar una marca, sino porque “cuando alguien organiza una carrera en mi ciudad, siento que tengo que estar. Es una forma de agradecer y apoyar”.
Su figura representa a toda una generación de corredores que, lejos de retirarse, siguen sumando kilómetros y dando ejemplo. No necesitan un podio, porque su recompensa está en cada zancada.


Una carrera, muchas formas de vivirla
La 10K Ciudad de Calatayud, organizada por el Club de Atletismo Calatayud, reunió a atletas de todos los niveles, edades y motivaciones. Pero si algo quedó claro el sábado es que, más allá del cronómetro, el verdadero sentido del deporte está en quienes corren con el corazón.
Porque hay victorias que no se celebran con trofeos, sino con historias como la de Ismael y la de ese veterano que sigue corriendo con la misma pasión del primer día.

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