La Far West Race 2026 cabalga de nuevo: arranca el plazo de inscripción y la prueba suma dos días UCI

Ciclismo y BTT
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Recorrer los senderos montandoen bicicleta de montaña


La Far West Race ya ha comenzado a calentar el polvo de los caminos. Todavía faltan meses para que los ciclistas vuelvan a recorrer  la Sierra de Armantes de Ateca y Calatayud, pero la maquinaria se ha puesto en marcha y el ambiente empieza a recordar al de un poblado del Oeste cuando llega la diligencia: expectación, movimiento y esa mezcla de aventura y tradición que identifica a la prueba. Quizás también, algún visitante inesperado, ¿y porqué no?, algún pistolero en busca de aventura.
Este fin de semana se abrió el plazo de preinscripción y, con él, una nueva forma de acceder a las ansiadas plazas. “El viernes arrancamos y estará disponible durante diez días”, explicaba Jorge Vicente, uno de los organizadores, en los micrófonos de COPE Calatayud. La decisión de pasar a un sorteo no es casual. “El año pasado se saturaron los servidores, casi 4.000 personas intentaron entrar a la vez”, recordaba. Aquella estampida virtual dejó a muchos fuera, así que la organización ha apostado por un sistema más justo: cualquiera puede participar aportando un euro, una cantidad simbólica que se destinará a la reforestación de la Sierra de Almantes  y a trabajos de mejora en los senderos.
La respuesta no se ha hecho esperar. En solo dos días, más de mil aficionados ya han dado el paso. Les esperan 500 plazas que serán adjudicadas por sorteo, aunque el número total de dorsales rondará los 700 gracias al cupo reservado a equipos UCI, patrocinadores e instituciones. No es una cifra caprichosa: los senderos estrechos no permiten largas procesiones de ciclistas. “Nos gustaría meter dos mil o tres mil personas, pero no sería posible; perderíamos la esencia”, decía Vicente.


Un fin de semana completamente UCI
La buena acogida de 2025 ha abierto la puerta a un salto importante: la edición de 2026 tendrá dos días con sello UCI. El año pasado ya se certificó la etapa del sábado, pero los informes de los jueces internacionales han impulsado a la organización a dar un paso más. “Nos animó mucho lo bien que valoraron la prueba”, reconocía Vicente.
Ambos recorridos se moverán entre los 70 y 75 kilómetros y unos 1.500 metros de desnivel, los requisitos marcados por la Unión Ciclista Internacional. Solo variará la dureza: la etapa del domingo será más suave, pensada para que el ciclista regrese a casa con las piernas cansadas pero la cabeza llena de momentos felices.


Senderos que cuentan historias
La Far West Race no se limita a trazar líneas en un mapa. Cada año incorpora zonas nuevas que amplían su narrativa de paisaje fronterizo. En 2025 se abrieron sendas como la de Las Caravanas o la de Los Indios, bautizadas así por su carácter y por su ubicación en rincones que evocan a los viejos territorios del Oeste.
Para 2026, el reto está en alcanzar la zona de la Cruz de Hierro, un mirador menos transitado que mira hacia el Ribota. “Estamos trabajando para que sea un paso practicable y llevadero para la bici”, explicaba Vicente, recordando que en la prueba no se permiten bicicletas eléctricas: aquí cada metro se gana con pulso y piernas.


El Lejano Oeste como identidad
Más allá del deporte, la ambientación es uno de los grandes atractivos. El año pasado, quienes se acercaron al recinto ferial se encontraron con fachadas de madera, decoración de cantina y un caballo llamado Senador de Belu que se ha convertido casi en símbolo. “Ese es nuestro sello”, afirmaba Vicente. El equipo de organización, vestido de vaqueros y cowgirls, completa un decorado que no se siente artificial: se integra en el entorno árido y rojizo que rodea los barrancos de la comarca, un paisaje que parece sacado de una película de John Ford.


Una ventana al mundo
La prueba también reforzará su retransmisión en directo. El streaming de 2025 no solo sorprendió, sino que alcanzó cifras inéditas. “El sábado tuvimos más visualizaciones que otras pruebas nacionales muy grandes, y casi igualamos a la Quebrantahuesos”, relataba Vicente. Hubo espectadores incluso desde Sudamérica, lo que ha llevado a Turismo de Aragón a renovar su apoyo para 2026.
La organización trabaja ya en nuevos detalles, algunos aún por anunciar. Lo que sí está confirmado es la repetición de uno de los momentos más esperados: la subida a San Roque, con el público arremolinado en las curvas animando como si se tratara de un rodeo en plena ladera. “Este año queremos que haya todavía más gente”, adelantaba Vicente.


Cuenta atrás hacia el 7 y 8 de marzo de 2026
Con las preinscripciones ya activas y un nivel de interés que no deja de crecer, la Far West Race empieza a galopar hacia su próxima edición. Todavía quedan meses por delante, pero el horizonte ya tiene forma de polvo, roca y esfuerzo. Un escenario que, visto desde lejos, podría confundirse con Arizona o Nuevo México, aunque pertenece a Aragón, donde el ciclismo de montaña ha encontrado un rincón con alma de frontera y de gatillo fácil.
La Far West Race vuelve. Y lo hará fiel a su estilo: desafiante, espectacular y con ese aire de aventura que solo se respira en los territorios donde el camino se abre pedaleando.

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