CORONAVIRUS.- La realidad del personal sanitario de la zona

Salud
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Siguen faltando suficientes equipos para los profesionales sanitarios


En los últimos días ya estamos conociendo algunos datos oficiales. Datos, que después, cada uno los puede interpretar de la forma que quiera. Por un lado se ofrecen positivos por áreas hospitalarias y en alguno de los días estimaciones. Los positivos son tras realizarles las consiguiente pruebas. Las estimaciones, no son exactas, pero posiblemente mucho más reales que los confirmados puesto que se incluyen a afectados, a los que no se les ha realizado la prueba pero que ofrecen síntomas y no son casos los suficientemente graves como para un ingreso hospitalario. Además también hay que sumar a los pacientes más graves que se han trasladado a Zaragoza.
Por lo tanto escribir de casos y de la situación real resulta complicado. A pesar de ello lo que nos encontraremos mañana será un aumento de casos confirmados en el Hospital de Calatayud y posiblemente también en el resto de hospitales. Hoy no nos han pasado la información hospital por hospital, pero desde luego los que mejor conocen la realidad son los trabajadores sanitarios en Aragón.
En el Hospital de Calatayud,  entre confirmados y afectados la planta “c” está completa con un paciente en cada habitación. En la “B” también hay confirmados y afectados.


Por otro lado está la falta equipos para el personal sanitario. Se están esperando y esperemos que mañana les pueda llegar. De momento la falta de equipos, la falta de material para preservar su propia seguridad la están paliando merced a batas que ellos mismos se fabrican y con las batas que están utilizando de Javier Saura, ese bilbilitano que las hizo de tela, ese mismo autónomo que en algún artículo de este face anterior pide la colaboración económica de todos para seguir fabricando batasLo mismo ocurre en Atención Primaria. Tienen que salir a domicilios y la falta de material aislante es significativa. Unos trabajadores sanitarios que están realizando sus funciones con el estrés propio de la situación, jugándose su integridad acudiendo a hogares en los que no saben con lo que se van a encontrar, a veces sin estar lo suficientemente protegidos. Trabajadores y trabajadoras que cuando terminan su horario regresan a sus hogares, donde conviven con sus parejas, con sus hijos, con sus padres... Con la preocupación lógica de la posibilidad de poder ser portadores.
La valentía y la preparación nadie la cuestiona, pero la primera línea debería de ser valiente, preparada y evidentemente bien equipada. Y además, como en tantos otros lugares un número importante de los positivos son de este sector sanitario. Es imposible no serlo.

 

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