El olivar de Calatayud mira a la Denominación de Origen como oportunidad de futuro

Agricultura y Ganadería
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Un reconocimiento clave para el territorio


El olivo forma parte del paisaje, de la economía y de la identidad agrícola de la comarca de Calatayud y del Aranda desde hace generaciones. Sin embargo, en un contexto cada vez más competitivo y globalizado, el sector es consciente de que la tradición, por sí sola, ya no es suficiente. La posible incorporación del olivar de la zona a una Denominación de Origen Protegida (DOP) se presenta como una herramienta estratégica para garantizar el futuro del cultivo, reforzar su valor añadido y asegurar al consumidor un aceite con identidad propia, origen certificado y estándares de calidad contrastados.
Estar integrado en una DOP no solo supone un reconocimiento al trabajo del agricultor y de las almazaras, sino también una protección frente a la volatilidad del mercado y una mayor capacidad de posicionamiento en canales comerciales exigentes, tanto nacionales como internacionales, sobre todo estos últimos.


La ampliación de la DOP Aceite Sierra del Moncayo
En este contexto se enmarca el proceso iniciado por la Denominación de Origen Protegida Aceite Sierra del Moncayo y almazaras de las comarcas de Calatayud, Valdejalón y Aranda, que trabajan en la ampliación geográfica de su superficie. Actualmente, la DOP se extiende sobre unas 2.500 hectáreas repartidas en 34 municipios de las comarcas de Tarazona y el Campo de Borja, con una producción que supera los cinco millones de kilos.
La propuesta de crecimiento plantea dar continuidad natural al territorio actual hacia casi una treintena de municipios pertenecientes a tres nuevas comarcas: Aranda, Comunidad de Calatayud y Valdejalón, todas ellas con una arraigada tradición en el cultivo del olivar y en la elaboración de aceite. Se trataría de hacer algo parecido a lo que se hizo en la DOP de vinos de Calatayud con localidades como Murero e integrarlas.


Estudios, catas y análisis del territorio
En esta fase inicial se están llevando a cabo análisis detallados de los aceites producidos en las zonas candidatas, así como después se realizarán estudios del suelo, de los terrenos y de las propias plantaciones. El objetivo es comprobar que las características agronómicas y organolépticas encajan con los parámetros que definen a la DOP.
Durante esta semana, sin ir más lejos, se están realizando catas y estudios de suelo en varias almazaras de la comarca de Calatayud. En concreto, los trabajos se centran en cuatro instalaciones. Después se elaborará un censo de explotaciones, variedades y una base histórica que permita sustentar el informe justificativo de la ampliación. A estas se sumarán otras almazaras de la comarca de Valdejalón.
Los estudios geotécnicos están siendo especialmente relevantes, ya que serán los que acaben delimitando con precisión los límites de la futura ampliación de la Denominación de Origen.

El respaldo de ADRI Calatayud-Aranda
Un elemento clave en este proceso está siendo el apoyo de los grupos de acción local. Tanto ADRI Calatayud-Aranda como Fedivalca han aprobado recientemente, en sus respectivas juntas, respaldar económicamente la tramitación, asumiendo parte de los gastos de funcionamiento que conlleva un procedimiento de estas características.
Desde ADRI Calatayud-Aranda destacan la importancia de acompañar al sector en una iniciativa que puede tener un impacto directo en la economía rural, la fijación de población y la valorización de los productos agroalimentarios del territorio. Una vez completada toda la documentación técnica, esta será remitida al Departamento de Agricultura del Gobierno de Aragón, que la trasladará posteriormente al Ministerio de Agricultura y, finalmente, a la Comisión Europea.


Un sector con buenas perspectivas
El impulso a la calidad y al origen llega en un momento especialmente favorable para el aceite de oliva español. Tras varias campañas marcadas por la escasez, la campaña 2024/25 ha supuesto una recuperación productiva significativa, consolidando el liderazgo mundial de España tanto en volumen como en exportaciones.
A pesar de los retos climáticos y de la volatilidad de los precios, el sector afronta el futuro con optimismo gracias a la modernización de las almazaras, la apuesta por la calidad y la apertura de nuevos mercados. Países como Estados Unidos o Japón continúan reforzando su demanda, mientras se abren nuevas oportunidades a través de acuerdos comerciales europeos con otros continentes.
En este escenario, formar parte de una Denominación de Origen Protegida supone una ventaja competitiva clara: garantiza al consumidor un producto único, con origen certificado, materia prima controlada y procesos de elaboración rigurosos. Para el olivar de la comarca de Calatayud, la DOP en  una apuesta decidida por el futuro del territorio.

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