El pedrisco y las lluvias persistentes truncan la campaña de la cereza temprana en Calatayud, Valdejalón y el Aranda

Agricultura y Ganadería
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Las tormentas de primavera dañan más de 6.000 hectáreas de cultivo en la provincia, dejando pérdidas millonarias y desamparo entre los productores debido a la falta de coberturas viables frente al rajado del fruto.



El tren de borrascas y  granizadas que ha atravesado la Ibérica zaragozana desde finales de abril hasta los primeros compases de mayo ha dejado una profunda cicatriz económica en el sector frutícola de la provincia. Las comarcas de Valdejalón, Campo de Calatayud y el Aranda centran los daños de un temporal que ha descargado con especial virulencia sobre las explotaciones de cereza. Según las primeras estimaciones de Agroseguro, la superficie total afectada entre cultivos herbáceos y frutales supera ya las 6.000 hectáreas, dibujando un escenario crítico para decenas de pequeños agricultores que, en los casos más extremos, han perdido buena parte de su producción anual.
Las variedades tempranas, cuya recolección acababa de iniciarse este mes, han resultado las más damnificadas. La insistencia de las lluvias no solo ha golpeado físicamente los árboles, sino que el exceso de agua acumulada ha provocado el temido rajado de la fruta, un defecto que la devalúa por completo para su comercialización. Desde el sector se calcula una merma inmediata de entre 8.000 y 10.000 toneladas respecto a las previsiones iniciales, que apuntaban a una campaña óptima de entre 50.000 y 60.000 toneladas en el conjunto de la provincia. Este revés se traduce, bajo una primera valoración estrictamente ligada al rajado, en unas pérdidas directas que rondan los 18 millones de euros según algunas fuentes.
A este perjuicio hídrico se suma el impacto destructivo del granizo, que ha azotado de forma localizada pero irreversible a diversos términos municipales. Municipios de la comarca de Valdejalón como Ricla y Salillas de Jalón, junto a localidades de la comarca de Calatayud y su entorno como Tobed, Codos, Valtorres o Ateca, figuran entre los puntos donde el pedrisco ha golpeado con mayor dureza. Dada la dispersión y la gravedad de estos episodios, los representantes agrícolas advierten que las cifras de pérdidas económicas y toneladas destruidas tendrán que revisarse a la baja de manera inevitable durante los próximos días.
Más allá del desastre climatológico, la indignación y la incertidumbre se extienden entre los productores debido a la desprotección financiera a la que se enfrentan. Contratar una póliza que responda con eficacia ante estas situaciones se ha convertido en una tarea prácticamente inviable para el agricultor medio. Los cambios recientes en los criterios de las aseguradoras han eliminado la indemnización por rajado de todas las pólizas disponibles, dejando este riesgo meteorológico, tan común en la primavera aragonesa, completamente al descubierto. Al no ofrecerse una cobertura real y adecuada para las necesidades del campo, la contratación de estas líneas especiales de seguro se ha desplomado más de un 60%, obligando a muchos profesionales a asumir en solitario el 100% de las pérdidas económicas derivadas del temporal.

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