Unos trabajos que finalizan después de 35 años de arreglos
El pasado 31 de mayo, el municipio zaragozano de Moros vivió una jornada histórica con la reinauguración de la ermita de Nuestra Señora Virgen de la Vega, un templo situado en plena vega del río Manubles. El acto congregó a 650 personas y estuvo presidido por el presidente de la Diputación Provincial de Zaragoza, Juan Antonio Sánchez Quero.
La celebración comenzó con una misa baturra en el interior del templo, seguido de una comida popular en las zonas ajardinadas que rodean la ermita, y continuó durante la tarde con las actuaciones de la Ronda de Boltaña y el grupo Valkiria, en un ambiente festivo y de gran devoción por la patrona de la localidad.
El evento marca el final de un largo proceso de restauración que se ha prolongado durante 35 años. La ermita, cuya existencia está documentada desde el siglo XII —aunque su estructura actual data del siglo XVII—, había sufrido graves daños a lo largo del tiempo, especialmente por las crecidas del Manubles, siendo la última en 2003, lo que motivó la necesidad de acometer una restauración integral.
A lo largo de estas décadas, se han llevado a cabo numerosos trabajos: desde el refuerzo de cimientos, tratamiento de humedades, reparación de cubiertas y reconstrucción de la casa del santero, hasta la restauración de la carpintería interior, reparación de altares, instalación de iluminación con energía solar, y la consolidación de la estructura exterior, siempre respetando el entorno natural y la fauna local. Además, se han creado zonas ajardinadas y espacios de estacionamiento, mejorando notablemente el acceso al enclave.
La restauración ha sido posible gracias al esfuerzo conjunto del Ayuntamiento de Moros, la Diputación Provincial de Zaragoza, y la implicación de los vecinos, que a través de la Asociación Virgen de la Vega han contribuido con donativos y colaboración activa.
Documentos conservados en el Archivo Municipal demuestran que ya en 1938 existía una fuerte voluntad vecinal de preservar este patrimonio.