El alcalde de Cimballa vuelve a reclamar soluciones
El 1 de octubre de 2024, una fuerte tromba de agua azotó Cimballa, una pequeña localidad zaragozana situada en la comarca de Calatayud, causando importantes daños en infraestructuras, calles, parques y, especialmente, en el cauce del río Piedra. Casi un año después, su alcalde, Cecilio Roy, denuncia que aún quedan muchas promesas sin cumplir y trabajos pendientes: “Nos dieron 100.000 euros desde el Gobierno de Aragón, pero fue muy insuficiente”.
Roy reconoce la ayuda recibida desde la Consejería de Agricultura, especialmente por parte del consejero Javier Rincón, quien “se volcó con nosotros en el tema de los regadíos, nos han arreglado mucho”. Sin embargo, lamenta que otras administraciones no hayan estado a la altura. “La Diputación Provincial ha arreglado parte de la carretera que va de Cimballa a Aldehuela, pero aún queda mucho por hacer. Está sin asfaltar y mal acondicionada. Muy mal”, afirma.
Uno de los temas que más preocupa al alcalde es el estado del río Piedra, cuyo cauce y riberas quedaron destrozados tras la dana. “La Confederación Hidrográfica del Ebro no ha hecho prácticamente nada. Solo limpian donde no hay agua, pero desde el cementerio hacia abajo, donde sí hay caudal, está todo lleno de maleza y árboles caídos. Eso no se puede dejar así”, insiste Roy, que no descarta más movilizaciones si no obtienen respuesta: “El río de mi pueblo no puede quedar así. Que se prepare Confederación, porque no me voy a callar”.
El alcalde ha intentado coordinarse con otros municipios afectados, como Aldehuela, Llumes, para elevar su voz en Zaragoza, pero la falta de acción lo tiene frustrado. “No se puede dirigir el medio rural desde una oficina sin pisar el territorio. Aquí los que sufrimos las riadas, los incendios o el abandono, somos nosotros”, denuncia. “Los ríos, las riberas no pueden estar tan dejadas”.
Las fiestas como respiro entre la incertidumbre
A pesar de las dificultades, Cimballa se prepara para celebrar sus fiestas patronales del Santísimo Misterio, los días 12, 13 y 14 de septiembre. Entre los actos más emotivos destaca la tradicional adoración en la plaza, donde todas las familias del pueblo participan en un gesto colectivo de unidad y fe. “Es muy emocionante. Lo hacemos diferente a los demás pueblos y eso lo valora mucho la gente que viene de fuera”, explica el alcalde.
Además, recientemente se celebró un concierto benéfico a cargo del artista Carmelín, de Ateca, quien actuó de forma altruista para recaudar fondos destinados a reparar los daños de la riada. “Lo hicimos en las piscinas y vino mucha gente. Invitamos también a los vecinos de Llumes, que han sufrido lo mismo que nosotros. Fue una noche muy bonita”, cuenta Roy.
Un abandono que viene de lejos
La entrevista también dejó espacio para la crítica política. Roy confirmó su salida del Consejo Comarcal de la Comunidad de Calatayud, al considerar que la institución “la mayor parte del dinero es para sueldos, pero la Comarca tiene que estar al servicio de los pueblos”. Según el alcalde, “si se hiciera una votación entre los alcaldes, la comarca desaparecería. La mayoría no ve ninguna utilidad real en lo que se hace allí”.
Para concluir, Cecilio Roy lanza un mensaje claro a las administraciones: “Que nos escuchen. No pedimos milagros, pedimos soluciones. El medio rural está muy abandonado, y si no se nos tiene en cuenta, estos pueblos seguirán deshaciéndose poco a poco”.