El sábado 27 de septiembre a las 17.00 horas con la seguridad de conocer todos los secretos del templo con el especialista, José Luís Cortés
El próximo sábado 27 de septiembre, a las 17:00 horas, la localidad de Ibdes ofrecerá una oportunidad única para adentrarse en su patrimonio histórico con una visita guiada a la Iglesia de San Miguel Arcángel, uno de los templos más especiales de la comarca de Calatayud.
La actividad, de entrada libre, está organizada por la Asociación de Iniciativas Turísticas de Jaraba y de los Valles del Mesa y Piedra, en colaboración con la Oficina de Turismo de Jaraba. Al frente de la visita estará el historiador y guía turístico José Luis Cortés, especialista en patrimonio cultural y gran conocedor del arte sacro de la zona, de la Comarca de Calatayud y de las comarcas limítrofes. Un guía que garantiza descubrir cualquier secreto de la zona.
Durante el recorrido, los asistentes podrán conocer en detalle los elementos arquitectónicos y artísticos del templo, además de acceder a espacios que habitualmente no se muestran al público, como el Retablo Mayor, cuyas puertas serán abiertas y cerradas como parte de la explicación histórica de esta joya del barroco.
La Iglesia actual fue construida sobre las ruinas de un castillo medieval que destruyera Pedro I el Cruel, rey de Castilla, allá por la mitad del siglo XIV, durante la confrontación bélica habida entre los reinos de Aragón y de Castilla, levantado a su vez, según se dice, sobre una mezquita árabe labrada donde se encontraba una fortaleza romana.
El retablo con San Miguel Arcángel ocupando su centro, es una obra renacentista en madera tallada. Las tablas que lo componen representan escenas del Antiguo Testamento y de la Vida y Pasión de Cristo. A los dos lados del mismo hay dos esculturas que representan a San Bernardo y San Benito y que fueron traídas del Monasterio de Piedra. Las grandes puertas que cierran el retablo fueron pintadas sobre sarga por Pietro Morone con el tema del Juicio Final, inspirándose en el pintado por Miguel Ángel en el testero de la Capilla Sixtina, del que Morone tomó literalmente algunas de sus figuras.
Una cita imprescindible para los amantes de la historia, el arte religioso y la arquitectura tradicional, en un entorno que invita a descubrir el pasado a través de sus piedras, el agua y sus paisajes.