Como en otras localidades de la comarca, esta especie parece estar en plena expansión y empieza a generar problemas en entornos rurales
Vecinos de Paracuellos se llevaron una sorpresa hace unos días al observar a varias cabras montesas merodeando por las calles más altas del municipio. Los animales, que en otras épocas se dejaban ver únicamente en los montes cercanos, se acercaron esta vez hasta las viviendas, despertando la curiosidad —y también la preocupación— de los habitantes.
Según algunos vecinos que fotografiaron a los ejemplares, “no es la primera vez que se ven tan cerca del pueblo”.

Una presencia cada vez más habitual
La escena no es aislada. En Monreal de Ariza, las cabras montesas fueron vistas hace un tiempo paseando por el entorno del castillo y las antiguas murallas. En Villafeliche, otra pareja llegó incluso a recorrer los tejados de varias viviendas, ante la sorpresa general. Y en el entorno del Monasterio de Piedra también se suelen ver.
Desde el Servicio Provincial de Medio Ambiente se reconoce que la cabra montés está en expansión en Aragón, con presencia creciente en el sur de Zaragoza y zonas limítrofes con Soria y Teruel. Los técnicos apuntan que la especie ha ampliado su territorio en los últimos años y se adapta fácilmente a terrenos abruptos y zonas abandonadas.
Daños y molestias
Su avance hacia zonas habitadas está empezando a generar consecuencias. Las cabras pueden acceder a huertos, arrancar brotes de olivos o almendros y dañar plantaciones jóvenes. También se han detectado destrozos en vallas y corrales, además de riesgos para la circulación en carreteras comarcales.
En zonas de pendiente o muros antiguos, su tránsito puede provocar desprendimientos y daños en tejados o construcciones patrimoniales. Aunque no suelen ser agresivas, su presencia constante genera cierta inquietud entre los vecinos y costes de reparación para los ayuntamientos.

Una especie en expansión
Los censos realizados por el Gobierno de Aragón confirman el aumento de la cabra montés en toda la comunidad. En la provincia de Zaragoza, su presencia se ha multiplicado en la última década, extendiéndose desde el Sistema Ibérico turolense hasta los valles del Jalón y el Jiloca.
El nuevo Plan General de Caza de Aragón 2023-2024, aprobado el pasado año, incluye cupos de captura específicos para esta especie, una medida que busca mantener un equilibrio poblacional y evitar daños en zonas agrícolas.