Ponen el foco en la realidad de los pueblos de la comarca de Calatayud y una realidad distinta a las viviendas de las grandes ciudades. A penas un 25% de las viviendas están habitadas habitualmente
La vivienda en el medio rural vuelve a situarse en el centro del debate gracias a una iniciativa promovida por la Confederación de Centros de Desarrollo Rural (COCEDER), que acaba de lanzar un manifiesto por una vivienda digna en los pueblos de España. El documento, disponible para su firma en la web coceder.org, busca recabar apoyos ciudadanos e institucionales para exigir políticas reales que faciliten el acceso a la vivienda y frenen el despoblamiento que afecta a gran parte del territorio rural.
En declaraciones a COPE Calatayud, Sara Díez Caminero, responsable del programa contra la despoblación rural y de vivienda en COCEDER, explicó los motivos que han llevado a la entidad a dar este paso. “Llevamos muchos años trabajando en el medio rural, desarrollando proyectos para fijar población y atraer nuevos habitantes, pero hemos visto que la falta de vivienda disponible es un obstáculo cada vez mayor”, señaló.
Díez subrayó que, aunque en los últimos tiempos se habla con frecuencia de la vivienda a nivel urbano, la problemática en los pueblos tiene características propias. “Aquí no se trata de un mercado tensionado, sino de otras realidades más humanas: casas familiares que no se venden por apego emocional, viviendas cerradas por conflictos o por miedo a la ocupación, y un parque de viviendas envejecido que necesita rehabilitación”, explicó.
El manifiesto de COCEDER plantea varios ejes de actuación, entre ellos la necesidad de recoger datos precisos sobre el estado real del parque de viviendas en los pueblos —ya que muchos estudios actuales solo analizan localidades con más de 1.000 habitantes—, así como la creación de políticas específicas que promuevan la rehabilitación, el alquiler asequible y la segmentación de grandes inmuebles para adaptarlos a las necesidades actuales.
También se destaca la importancia de recuperar fórmulas tradicionales de autoconstrucción y de fomentar proyectos liderados “desde el territorio y para el territorio”. “Queremos que las viviendas estén abiertas y habitadas, porque eso genera vida, servicios, cultura y economía local”, recalcó Díez.
Durante su intervención, la responsable de COCEDER ofreció algunos datos obtenidos en los estudios realizados en la comarca de Calatayud, concretamente en Codos, El Frasno y Orera. Según los primeros resultados, en estos municipios apenas un 25% de las viviendas están habitadas de forma permanente, mientras que cerca del 40% se utilizan solo de manera esporádica o permanecen cerradas. “Es una realidad que se repite en muchos lugares de España. Hay viviendas vacías que podrían estar en uso, pero necesitan inversión, apoyo técnico y confianza entre propietarios y posibles inquilinos”, añadió.
El manifiesto, que puede firmarse tanto a título individual como colectivo, servirá de base para reforzar la incidencia política de COCEDER y reclamar medidas concretas que incentiven la rehabilitación y el alquiler rural.
La Asociación Cultural Grío, un ejemplo en la comarca
La Asociación Cultural Grío, con sede en Codos y entidad asociada a COCEDER, lleva años trabajando en esta misma línea. Su técnica, Consuelo Vicente, explicó también en COPE Calatayud cómo se desarrolla el trabajo de campo para localizar viviendas disponibles y acompañar a las personas interesadas en asentarse en el medio rural.
“No tenemos una fórmula mágica —bromea Vicente—, lo que hacemos es patear los pueblos, hablar con los vecinos, con los ayuntamientos y con los propietarios. Poco a poco se va creando una red de colaboración que permite identificar casas que podrían alquilarse o rehabilitarse”.
El objetivo principal de la asociación es facilitar el acceso a la vivienda en alquiler, tanto a nuevos pobladores como a jóvenes de la propia comarca que desean quedarse en su entorno. Sin embargo, el camino no está exento de dificultades. “En muchos pueblos hay casas vacías, pero poco acceso al alquiler. A veces por malas experiencias previas, otras por el miedo a impagos o a ocupaciones, y también por el fuerte arraigo sentimental que las familias tienen hacia sus viviendas heredadas”, explicó Vicente.
Pese a ello, desde la Asociación Cultural Grío insisten en la importancia de dar vida a las casas vacías. “Una vivienda cerrada se deteriora con el tiempo. Alquilar no solo ayuda a conservar el patrimonio familiar, sino que contribuye a mantener vivo el pueblo”, apuntó.
La técnica destacó también que el fenómeno de la ocupación es mucho menos frecuente en las zonas rurales que en las grandes ciudades, aunque el temor sigue presente entre algunos propietarios. Para evitar conflictos, la asociación trabaja en coordinación con los ayuntamientos y con los propios vecinos para realizar una selección adecuada de las personas interesadas en instalarse. “Nos interesa que los proyectos sean estables, que la gente venga con una idea clara de vida en el medio rural, no solo buscando un refugio temporal”, matizó.
Vicente explicó además que desde la Asociación Cultural Grío participan en la plataforma “Volver al Pueblo” (www.volveralpueblo.org)
ENTREVISTA COCEDER
ENTREVISTA RÍO GRIO