Las Carmelitas Descalzas reciben el reconocimiento de la Guía Repsol mientras sus dulces viajan del obrador al mercadillo del Pilar gracias a una red de amigos y voluntarios
El convento de Carmelitas Descalzas de Maluenda está viviendo en los últimos días una mezcla de alegría, sorpresa y mucho trabajo. La comunidad ha recibido un Solete de Navidad de la Guía Repsol por sus turrones y pastas artesanas, un reconocimiento que, según contaba la madre Teresa Margarita en los micrófonos de COPE Calatayud, llegó casi por sorpresa: “Nos avisaron unos amigos. Habíamos respondido unas preguntas días atrás, pero no esperábamos que fuese para esto”.
En la entrevista, la madre priora explicaba que la noticia corrió por el convento como un soplo de aire festivo en pleno ritmo previo a la Navidad. Las hermanas, quince en total —la mayor, de 99 años—, mantienen una rutina marcada por la oración y el obrador, donde se multiplican los encargos en estas fechas. Madrugan a las cinco y media y, cuando las bandejas se acumulan, algunas prolongan la noche para terminar los pedidos. Cada una se encarga de un tipo de dulce: pastas, turrones o empanadas.
La comunidad elabora trece variedades de turrón, entre ellas uno recién incorporado, el “turrón de San José”, que está teniendo muy buena acogida. También preparan pastas, empanadas, corazones de café, bombones clásicos y, para estas fiestas, una nueva línea de chocolates que están desarrollando con la ayuda de José Llera, el maestro pastelero que desde hace siete años viaja desde Asturias para enseñarles nuevas técnicas. “Tiene unas manos que dan gloria”.
Además del convento y los pedidos que reciben a través de su web y del establecimiento bilbilitano Vinos Ciria, este año sus dulces han llegado más lejos. Gracias a la colaboración de varios amigos, las Carmelitas cuentan con representación en el mercadillo navideño de la Plaza del Pilar de Zaragoza, donde sus productos se venden en la caseta número 24. Allí, voluntarios cercanos al convento se turnan estos días para atender al público y dar a conocer trabajos que ellas, por su vida de clausura, no pueden llevar personalmente, algunos de estos voluntarios de la propia Comarca Comunidad de Calatayud, como es el caso de Fernando Labrador, de Ateca. “Es una alegría compartir parte de mi tiempo colaborando con las monjas de Maluenda”.
La madre Teresa Margarita agradeció durante la entrevista la difusión que está generando el Solete, convencida de que puede ayudar a sostener el obrador y a impulsar los nuevos proyectos, como la ampliación de su línea de bombones, que requiere inversión en maquinaria. “Hay muchos ángeles en el mundo”, dijo, refiriéndose a quienes colaboran para que sus elaboraciones salgan del convento.
Las hermanas continúan estos días entre hornos y rezos, preparando también los roscones de Reyes. “Nos anima a seguir trabajando y rezando”, resumió la priora, satisfecha por un reconocimiento que no cambia su rutina, pero sí refuerza la labor artesanal que llevan realizando desde hace años en silencio y con un sello propio que ya tiene puesto su nombre en la Guía Repsol.
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