María José Barcelona, cartera rural durante más de 12 años, nos habla de su experiencia y de lo que supone para los pueblos este oficio.
María José Barcelona lleva toda una vida trabajando en la mensajería. Cuando aprobó las oposiciones hace casi 20 años, comenzó trabajando en Zaragoza pero, por circunstancias personales, un año y medio después comenzó a ser la cartera rural de la zona correspondiente al Río Ribota y el Manubles. De trabajar en la capital a manejar 9 pueblos a diario; "Es diferente, ni mejor ni peor. Cada situación tienes sus cosas positivas, pero lo que está claro es que no se parece en nada". Lo que más destaca es el trato, mientras que en la ciudad te sientes sólo y sin respuesta de nadie, en los pueblos la gente está constantemente atenta para ayudar. "Llegas y siempre hay gente ahí, para decirte si el vecino está o no, darte su teléfono... lo que sea".
A diario, María José hace un trayecto de más de 120 kilómetros para poder acudir en tiempo a todas las localidades de la zona. Torralba, Cervera de la Cañada, Vijuesca, Malanquilla... ninguno de los pueblos que visita llegan al centenar de habitantes, pero María José hace hincapié en la necesidad de este trabajo. "Sí, hay pueblos con tres o cuatro personas, pero también se cubre a las personas que no están. Mucha gente vive, por ejemplo, en Calatayud, pero tiene su dirección de entrega en su pueblo. Yo les llamó y les aviso de cualquier cosa, desde citas del médico hasta paquetes importantes".
La sociedad actual en la que vivimos tiene por protagonista a internet y la figura de las redes sociales. Mensajería instantánea que genera contacto social remoto contínuo, pero que tal vez está haciendo que se pierda el contacto personal. La profesión de cartero lleva siglos en nuestro mundo y, pese a que las compras online y la paquetería no distan tanto de la raíz, se está perdiendo ese sentimiento de pertenencia, esa charla con tu cartero por las mañanas para preguntar que tal pintaba su día. El cartero rural es uno de los pocos supervivientes a esta avalancha de actualidad, y más allá del beneficio o los números que trae, tenemos que ser capaces de ver la ilusión y alegría que lleva a los pueblos a diario.
"Alegras la vida de la gente que te espera" , y es por eso por lo que la figura del cartero rural es primordial. La ilusión de los pocos habitantes de un pueblo que, si no fuera por estos oficios que les recuerdan y les apoyan, vivirían en un soledad más difícil de sobrellevar. "Igual que el panadero o la tienda portátil que vienen una vez a la semana, por hablar. Hace poco abrieron un bar en Vijuesca. Había un par de personas allí cuando llegué y todos salieron a saludar y a preguntar que traía. Es una alegría para mí y para el pueblo, la gente lo necesita".
