La evolución de la población en los municipios de la Comunidad de Calatayud nos alerta de la posible desaparición de los más pequeños

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Una tendencia a la baja analizando la población desde 1900 hasta el 2024


El estudio de la evolución demográfica de los municipios de la Comunidad de Calatayud desde comienzos del siglo XX hasta la actualidad permite entender los cambios profundos que ha experimentado este territorio. A partir de los datos analizados, se observa una tendencia general marcada por una primera etapa de estabilidad o crecimiento, seguida de un acusado descenso desde mediados del siglo XX, y una fase reciente en la que predomina la continuidad de la pérdida de población, aunque con ritmos diferentes según el municipio.

En 1900
En el periodo comprendido entre 1900 y 1991, la mayoría de los municipios presentan una evolución similar. A comienzos del siglo XX, localidades como Aniñón, Ibdes, Sabiñán, Maluenda o Ateca (algunos ejemplos que nos dan la idea general) contaban con poblaciones relativamente elevadas. En el caso de Ateca, por ejemplo, se alcanzaban cifras cercanas a los 3.500 habitantes, lo que la situaba como uno de los núcleos más importantes de la zona, solo por detrás de Calatayud.
Hasta mediados de siglo, muchas de estas localidades mantienen su población o incluso experimentan ligeros crecimientos. Calatayud es el ejemplo más claro, pasando de unos 11.000 habitantes en 1900 a unos 15.000 en 1950, consolidándose como el principal centro comarcal. Ateca también conserva un volumen de población elevado en este periodo, manteniéndose por encima de los 3.000 habitantes.

Cambio de tendencia desde 1950
Sin embargo, a partir de 1950 se produce un cambio de tendencia muy acusado. Entre 1950 y 1970 comienza un proceso de despoblación generalizado que afecta a prácticamente todos los municipios. Ateca no es ajena a este fenómeno y experimenta un descenso notable, pasando de más de 3.000 habitantes a poco más de 2.200 en 1970. Este proceso continúa hasta 1991, aunque de forma más moderada, situándose en torno a los 2.100 habitantes.
Los municipios más pequeños sufren de forma mucho más intensa este proceso. Localidades como Campillo de Aragón, Embid de Ariza, Malanquilla, Monterde u Olvés experimentan reducciones muy acusadas, perdiendo más de la mitad de su población entre 1900 y 1991. En algunos casos, el descenso es especialmente drástico, reflejando el impacto del éxodo rural y la falta de oportunidades económicas.
Por el contrario, los núcleos de mayor tamaño muestran una mayor capacidad de resistencia. Además de Calatayud, que continúa creciendo hasta alcanzar cerca de 19.500 habitantes en 1991, Ateca se mantiene como el segundo núcleo más importante de la zona, a pesar de la pérdida de población. También Alhama de Aragón conserva cierta estabilidad en comparación con otros municipios.


Desde 1990, descenso progresivo
Si se analiza el periodo más reciente, desde 1991 hasta 2024, se observa que la tendencia general de pérdida de población continúa, aunque con matices. En muchos municipios, el descenso es progresivo y constante. Es el caso de Aniñón, que pasa de unos 900 habitantes a unos 680, o de Ibdes, que desciende de 500 a 350. Municipios como Munébrega, Jaraba o El Frasno siguen una evolución similar.
En el caso de Ateca, la evolución reciente resulta especialmente interesante. Tras una etapa de relativa estabilidad en torno a los 2.000 habitantes durante las primeras décadas desde 1991, el municipio experimenta un descenso más acusado en los últimos años, situándose en torno a los 1.780 habitantes en la actualidad. A pesar de ello, continúa siendo uno de los principales núcleos de población de la comarca, solo por detrás de Calatayud.
Otros municipios presentan una cierta estabilización. Sabiñán apenas varía su población desde 1991, mientras que Maluenda se mantiene en torno al millar de habitantes con ligeras fluctuaciones. Olvés, a pesar de su reducido tamaño, también muestra una evolución relativamente estable.
Los descensos más acusados en este periodo reciente se concentran nuevamente en los municipios más pequeños. Campillo de Aragón, Embid de Ariza o Malanquilla, (son algunos ejemplos) continúan perdiendo población hasta alcanzar cifras muy reducidas, lo que refleja una situación de fuerte despoblación.
Por último, Calatayud destaca como el principal núcleo de atracción de la comarca. Desde 1991 no solo mantiene su población, sino que incluso presenta una ligera tendencia al crecimiento, superando los 20.000 habitantes en la actualidad.
En conclusión, la evolución demográfica de estos municipios muestra un patrón claro: tras una primera mitad del siglo XX caracterizada por la estabilidad o el crecimiento, se inicia un proceso de despoblación que continúa hasta hoy. Mientras que núcleos como Calatayud o Ateca han logrado resistir mejor gracias a su peso económico y funcional, la mayoría de los municipios, especialmente los más pequeños, se enfrentan a un progresivo vaciamiento que define la realidad demográfica actual de la comarca.


Entre 1991 y 2024, los mayores descensos absolutos de población se registran en municipios como Ateca, Aniñón y Terrer, mientras que en términos relativos destacan pequeñas localidades como Embid de Ariza o Campillo de Aragón, que han perdido cerca de la mitad de sus habitantes. De mantenerse estas tendencias, es previsible que los municipios de menor tamaño continúen su proceso de despoblación hasta alcanzar niveles críticos, mientras que los núcleos más grandes tenderán a estabilizarse y concentrar la población de la comarca.


A partir de los datos analizados se pueden distinguir dos realidades claramente diferenciadas dentro de la comarca. Por un lado, se encuentran los municipios de tamaño medio, como Ateca, Alhama de Aragón, Aniñón o Terrer, que, aunque han experimentado una pérdida de población en las últimas décadas, mantienen todavía una base demográfica suficiente para seguir siendo viables. Se trata de localidades que, pese al descenso, conservan cierta actividad económica y funcional dentro del territorio.
Por otro lado, la situación es mucho más delicada en los municipios de menor tamaño, como Embid de Ariza, Campillo de Aragón, Malanquilla, Monterde u Olvés. En estos casos, la pérdida de población ha sido mucho más intensa, situándolos en una posición de riesgo demográfico evidente. La reducción continuada de habitantes, unida al envejecimiento de la población, plantea serias dudas sobre su sostenibilidad a medio y largo plazo.
Si se proyectan las tendencias actuales hacia el futuro, todo apunta a que este proceso continuará en los próximos años. En los pueblos más pequeños, es previsible que la población siga disminuyendo, pudiendo descender incluso por debajo de los 50 habitantes, e incluso situarse en cifras cercanas a los 20 o 30 en algunos casos. Esta evolución implicaría un envejecimiento cada vez más acusado, la pérdida de servicios básicos y un progresivo abandono, lo que podría derivar en una desaparición funcional de estos municipios, aunque continúen existiendo administrativamente.
En los municipios intermedios, como Aniñón, Ibdes o Munébrega, la tendencia apunta hacia un descenso más lento pero constante. La pérdida de población joven y el envejecimiento progresivo marcarán su evolución, dificultando el relevo generacional y limitando sus posibilidades de crecimiento.
Por último, los núcleos principales presentan una dinámica diferente. Calatayud, como principal centro comarcal, tenderá previsiblemente a mantenerse e incluso a experimentar un ligero crecimiento, consolidando su papel como foco de atracción. Por su parte, municipios como Ateca o Alhama de Aragón podrían experimentar pequeñas pérdidas, pero dentro de una situación de relativa estabilidad.

Evolución población sin la cabecera comarcal

evolucion poblacion sin calatayud.jpg

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