Alconchel de Ariza y Torrehermosa sellan un vínculo histórico basado en San Pascual
Las localidades de la comarca de Calatayud de Alconchel de Ariza y Torrehermosa consolidaron el pasado 23 de mayo un emotivo hermanamiento con la ciudad valenciana de Villareal, en un acto que tuvo como epicentro la basílica de Sant Pasqual. Este encuentro, celebró la figura de San Pascual, nexo de unión entre estas tres poblaciones.
San Pascual Bailón, nacido en Torrehermosa y con parte de su infancia transcurrida en Alconchel de Ariza, encontró su reposo final en Villareal. Este legado, que une a la comarca de Calatayud con la Plana Baixa, fue el motivo central de esta jornada.
En la mesa presidencial del evento, los alcaldes Juan Carlos Sáez Bendicho de Alconchel de Ariza y Pascual García Alonso de Torrehermosa, estuvieron acompañados por José Benlloch Fernández, alcalde de Villareal, y la madre abadesa del convento de Sant Pasqual, María Dolores Pérez. Tras la firma de los documentos que formalizan este hermanamiento, el alcalde Benlloch entregó a sus homólogos una estatua de bronce de la Virgen de Gracia, símbolo de la devoción local.
El acto contó con la presencia de la reina de las fiestas de 2026, Berta Beteta, y su corte, así como representantes de la corporación municipal de Villareal y diversas entidades locales. Entre los asistentes, destacaba la presencia de algunos vecinos de Alconchel de Ariza y Torrehermosa, lo que añadió un toque personal al evento.
Como colofón musical, Augusto Belau interpretó la Marcha de la Ciudad en el carillón de la basílica, mientras que los Amics de les Campanes deleitaron a los presentes haciendo sonar la campana de volteo más grande de Europa, un espectáculo poco frecuente debido a su complejidad técnica.
La jornada continuó con una visita de los alcaldes invitados a los diferentes espacios de la basílica, donde recibieron un detalle conmemorativo de la Fundación Pro Monestir y Basílica de Sant Pasqual. La celebración concluyó en el Ayuntamiento de Villareal, donde los representantes de Alconchel de Ariza y Torrehermosa plasmaron su firma en el Libro de Honor de la ciudad, dejando constancia de este histórico día.