La bodega de Maluenda presenta una nueva garnacha de altura, cultivada a casi 1.000 metros, que busca reflejar el carácter único de los viñedos de Atea.
La familia Las Pizarras sigue creciendo. Bodegas Raíces Ibéricas, con sede en Maluenda, acaba de sumar a su catálogo Viña Atea, la última incorporación a una colección que se ha convertido en el escaparate perfecto para entender la diversidad de la garnacha en la D.O. Calatayud.
Este nuevo vino nace en uno de los puntos más elevados de la comarca, con viñedos de más de 40 años situados entre los 900 y 990 metros de altitud. Según señalan desde la bodega, es precisamente esa ubicación, sumada a los suelos de pizarra y a los marcados contrastes térmicos de la zona, la que permite una maduración pausada. El resultado es un tinto que destaca por su frescura, con aromas a fruta roja y ciruelas, y un paso por boca elegante y jugoso.
Para su elaboración, la bodega ha apostado por un proceso cuidado que incluye una crianza de seis meses en barricas de 225 litros, buscando mantener intacta la identidad del terreno.
Un mapa líquido de Calatayud
Con Viña Atea, la gama Las Pizarras —que ya cuenta con referencias como Viña Acered, Alarba y Castejón— refuerza su concepto original: utilizar la garnacha como hilo conductor para interpretar cómo un mismo varietal cambia drásticamente según el pueblo, la altitud y la orientación donde crece.
Este enfoque territorial ha sido respaldado recientemente por la crítica internacional, destacando los éxitos cosechados en los Decanter World Wine Awards. Viña Atea ya se encuentra disponible para su comercialización tanto en el mercado nacional como en el internacional.