Calatayud, entre La Dolores y el Monasterio de Piedra

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El tirón de La Dolores entre los viajes de los más mayores y el auge del turismo activo en Armantes se complementan con el impacto del Monasterio de Piedra, que promedia más de 6.000 visitas semanales en junio.


 
La Oficina Municipal de Turismo de Calatayud registró una notable actividad entre el lunes 15 y el domingo 21 de junio, un periodo en el que un total de 546 personas recurrieron a sus servicios de información o participaron en las visitas guiadas oficiales. El balance semanal deja claro que el turismo de interior sigue ganando pulso en la capital bilbilitana a las puertas del inicio de las vacaciones estivales, consolidando a la ciudad como parte importante de operaciones de la comarca.
La afluencia de visitantes se concentró de forma muy llamativa en los días laborables. La jornada con mayor movimiento fue el miércoles, con 190 turistas, seguida del lunes con 122 y el jueves con 91. El resto de la semana mantuvo un goteo constante con 51 usuarios el viernes, 41 el sábado, 33 el martes y 18 el domingo.
En cuanto a la procedencia, el perfil mayoritario responde a ciudadanos españoles llegados en viajes grupales organizados, principalmente en autobuses del Imserso, procedentes de Aragón, la Comunidad Valenciana y Cataluña. En el plano internacional, la oficina contabilizó también media docena de turistas extranjeros procedentes de Suiza (4) e Italia (2).

El imán del Monasterio de Piedra y los balnearios
Los datos reafirman la posición de Calatayud como una parte importante  de la zona. La ciudad se beneficia de manera directa del enorme flujo de viajeros que genera el Monasterio de Piedra, un complejo que en este mes de junio registra una media estacional de entre 6.000 y 8.500 visitantes por semana.
Este volumen de turistas del Monasterio se distribuye bajo dos patrones muy claros: el "efecto fin de semana", que atrae a familias y escapadas particulares de Madrid, Cataluña o Valencia (llegando a registrar entre 2.000 y 3.000 personas un solo sábado soleado); y el turismo de diario (de lunes a viernes), nutrido por excursiones escolares de fin de curso y colectivos de mayores que aprovechan para pernoctar o consumir en Calatayud. A este flujo se suman los termalistas que disfrutan de los balnearios vecinos de Paracuellos de Jiloca, Jaraba y Alhama de Aragón, y que agendan la capital bilbilitana como parada cultural obligatoria. Todo esto centrado también en el entorno natural que rodea el Pantano de La Tranquera. Desde luego un tirón muy importante turístico no tan solo en la Comarca de Calatayud sino en el conjunto de Aragón, y al que hay que mirar muy de cerca, y es que tan solo el Monasterio de Piedra recibe aproximadamente 300.000 visitantes al año.

Dos perfiles muy marcados en la ciudad
Los técnicos municipales constatan que las motivaciones de quienes llegan a Calatayud varían notablemente según la edad. El patrimonio monumental sigue siendo el principal reclamo y, de manera indiscutible, la figura de La Dolores y su célebre mesón centran las preguntas de los visitantes más veteranos.
Por el contrario, este icono pierde fuerza entre el turismo familiar y los jóvenes, quienes llegan atraídos por el turismo activo y de naturaleza. Las rutas de BTT y el paraje natural de la sierra de Armantes se consolidan como un imán para este perfil deportivo, que coincide además con las preferencias de los turistas franceses que eligen la zona.

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