Los castillos humanos de Ateca volverán a ser este domingo los protagonistas en la festividad de San Lorenzo

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Declarada Fiesta de Interés Turístico de Aragón, esta emblemática tradición de origen barroco alzará sus torres en movimiento en la ermita y las calles 

Los castillos humanos de Ateca son uno de los momentos más esperados de la festividad de San Lorenzo. Esta tradición, declarada Fiesta de Interés Turístico de Aragón, reunirá a vecinos, cofrades y romeros en una celebración que constituye uno de los rituales más singulares del patrimonio cultural aragonés.  
La jornada arrancará con la tradicional romería hasta la ermita de San Lorenzo, espacio donde los cofrades participarán en los actos religiosos en honor al patrón. Una vez concluidas las celebraciones, llegará el instante más emblemático con la construcción del primer castillo humano. La torre se conforma en tres pisos: seis personas sostienen la base, tres ocupan el segundo nivel y una última persona corona la estructura portando el estandarte de la cofradía. Una vez levantado por completo, el castillo recorre el perímetro de la ermita hasta completar una vuelta antes de emprender el regreso al municipio.  
Ya de vuelta en Ateca, se levantará un segundo castillo en la plaza del Cortijo. Desde ese punto, la torre humana avanzará en movimiento por varias calles del casco urbano hasta alcanzar la plaza de los Templarios. Allí, la persona situada en la cúspide ondeará el estandarte antes de que la estructura se desmonte entre los aplausos del público.  
Aunque los antiguos libros de la cofradía no recogen referencias directas a esta costumbre, los estudios históricos sitúan su origen entre los siglos XVI y XVII. Durante dicho periodo, la expansión de los dances vinculados a las celebraciones del Corpus propició la incorporación de construcciones humanas a numerosas festividades religiosas de la península.  
Los denominados "bailes de valencianos", herederos a su vez de las antiguas moixigangas medievales de Aragón, Cataluña y Valencia, popularizaron estas arquitecturas humanas que evolucionaron de forma diferente en cada territorio, siendo la misma raíz de la que nacieron manifestaciones como la muixeranga valenciana o los castells catalanes.  
Los castillos humanos de Ateca conservan características propias que los convierten en una manifestación única: su estrecha vinculación con la festividad de San Lorenzo, el hecho de que la torre avance en desplazamiento y el protagonismo central del estandarte de la cofradía. 

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