ATECA.- Con las ovejas a otra parte

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Tras 18 años en Ateca, el pastor Carlos Pérez Martínez se marchó de la localidad ante los interrogantes que se abrían en la explotación de su ganado




El sector de ovino está en un momento de cambio. Si la tendencia de consumo de este tipo de carne ha ido disminuyendo en los últimos años, la pandemia por la covid y las huelgas de transportes, junto con las nuevas tendencias alimentarias globales han supuesto un duro golpe para el sector, todo esto unido a otros problemas particulares en la zona del incendio de Ateca ha motivado que algunos ganaderos hayan tenido que tomar drásticas medidas, como es el caso de un pastor residente en Ateca desde hace 18 años, Carlos Pérez Martínez.
Carlos Pérez contaba con un ganado de alrededor de 530 cabezas. En el incendio el fuego llegó prácticamente a las puertas del corral donde encerraba el ganado y la devastación de pastos fue total. Según nos indica Carlos Pérez, “he tenido que vender las ovejas y marcharme. Una decisión dura pero la situación que estaba complicada antes, tras el incendio mucho más. Nos quedamos sin pastos con todo quemado y tendrá que pasar algún tiempo para que se puede volver a utilizar”. No fue el único problema que tuvo que valorar este ganadero pues que según cuenta, “el Ayuntamiento tiene previsto reforestar muchas zonas y esto me suponía también la duda de si podría contar con el suficiente número de hectáreas para seguir pastando”.


Una explotación ganadera necesita para poder ser rentable las subvenciones de la PAC. Tal y como nos explica otro ganadero, en este caso de Terrer, José Ricardo Rubio. “Con la venta de corderos cubrimos los gastos y en ocasiones ni eso, por lo que los ingresos por la PAC rondará el 80% de los ingresos de cualquier explotación. Sin las ayudas de la PAC no podríamos subsistir”. En este caso el incendio no afectó a los pastos en Terrer.
Hace un tiempo la PAC se cobraba en función de las cabezas de ganado de la explotación, sin embargo en estos momentos se cobra por el número de hectáreas utilizadas. En el caso de Carlos Pérez, pastor en Ateca, “un joven que cuente con ovejas necesita un mínimo de 200 hectáreas para poder trabajar. La solución está en arrendar a particulares o al propio Ayuntamiento. En mi caso a todos los problemas anteriormente expuestos había que sumar el interrogante de si podría contar con el suficiente número de hectáreas para conseguir sacar rendimiento a mi explotación”.
Ya sin ganado, este pastor residente en Ateca de momento se ha marchado a la localidad de Alfaro donde piensa pasar un par de meses y pensar detenidamente si quedarse o que hacer en los próximos años.

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