Ridículos políticos y políticos ridículos

Entre el cierzo y el bochorno por José Luis Frisa
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Después de unos artículos en los que parecía que hablaba más del tiempo que de política, que es realmente lo que me traía por estas páginas, hablando de nuevas primaveras, o de cierzos y bochornos, creo que es ya hora de comentar y opinar algo de política.


Es cierto que la epidemia del COVID-19 nos ha hecho apartarnos un poco de los problemas políticos, y que parecía que era una época no propicia para hablar de política. Las primeras semanas parecía que una cierta tregua se había instalado en nuestros políticos, y que temas antes que parecían tan importantes pasaban a un segundo o un tercer plano o quedaban relegados y casi olvidados. Así pasaba con el tan manido tema del independentismo catalán, o las demandas ultraderechistas, o muchas exigencias de algunos sectores (feministas, etc.). Todo quedaba relegado ante los problemas de salud y la lucha por la vida: por intentar arrinconar al virus, por conseguir materiales sanitarios, por proteger y apoyar a nuestros sanitarios....


Pero en las últimas semanas los políticos han vuelto por su ser, y parece que no podían estar más de un mes (aproximadamente lo que duró la tregua para la mayoría), y en los últimos días les hemos visto volver a sus disputas, sus luchas partidistas y a las soflamas reivindicativas. A muchos nos parecen estériles, y no entendemos que en estos momentos tan difíciles no dejen sus diferencias, y todos juntos trabajen para sacar adelante el país.


Pero lo más grave han sido algunas actitudes (que quizás reflejan sus escasas aptitudes) por parte de muchos de ellos, plasmadas en fotos, declaraciones, fingidas beligerancias, etc. que directamente han rozado o me han parecido ridículas.


Por eso hablaba de ridículos políticos y políticos ridículos. Por supuesto que esto es una opinión personal del que suscribe, y que para algunos seguidores acérrimos de los partidos sus líderes lo estarán haciendo perfecto, o sólo ven los ridículos y defectos en los que pertenecen a otra ideología; y todas opiniones están sujetas a nuestras filias, fobias querencias y manías.


Y en estos ridículos han caído políticos de todos los colores. Ha caído Casado con su ridícula foto en el baño, con el grifo abierto (derrochando agua inútilmente), con esa mirada crispada tan forzada... y que parece todo muy muy falso.


Me parece ridícula la foto de Abascal en su escritorio, con un bote de pimentón, ningún ordenador, y sin nada que haga pensar que ese es un lugar de trabajo. Foto falsa y ridícula, como muchas de sus opiniones y cambios de criterio. Por no hablar de Ortega Smith, posible gran propagador del virus (estuvo en el Norte de Italia, tuvo síntomas, y siguió con su agenda los primeros días de marzo hasta que le fue detectado, algo mucho más grave y dañino)
Me parecieron ridículas las declaraciones de Pablo Iglesias cuando se pretendía dirigir a los niños, con una voz impostada, pidiéndoles un falso perdón, y tratándolos como incapaces de entender lo que estaba pasando. Ridículo, como muchas de sus actitudes durante esta crisis.


Tampoco entiendo las largas, cansinas y repetitivas ruedas de prensa de Pedro Sánchez, que nadie es capaz de seguir en su totalidad. No sé qué asesores de imagen tendrá, pero desde luego poco favor le hacen. Ridículos han sido los continuos cambios, la poca claridad y la confusión que muchas veces han provocado.
En fin como decía ridículos para todos los gustos políticos, aunque quizás si hacemos caso a lo que decía la gran Marilyn Monroe que opinaba que "es mejor ser absolutamente ridículo, que absolutamente aburrido", nos sentiremos mejor con ellos. Y es que con estos políticos quizás no se solucionen nuestros problemas, pero al menos no nos aburriremos y disfrutaremos de nuevos memes y chanzas.

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