Por Manuel MARTIN-BUENO
Nacimos en junio de 1946, por lo tanto soy boomer de primera hora y géminis para más señas, lo que añade un puntito de pimienta al propio carácter. Progresista por lecturas y formación y también independiente a machamartillo, lo que no siempre ha sido comprendido, pero allá ellos, que ladren mientras seguimos cabalgando.
Historiador y arqueólogo de amplio espectro como algunos antibióticos, voraz devorador de conocimientos y entusiasta escuchador de mítines en las épocas de los sesenta y setenta, en otros países como Italia ya que en España había poco que escuchar, salvo a veces los cascos de los caballos de los grises con sus capotes y largas porras, trastablillando por el adoquinado de algunas ciudades, máxime si las canicas o los modestos garbanzos salían a relucir.
Italia era otra cosa, ir a la Piazza del Popolo a escuchar a Sandro Pertini, Bettino Craxi, el recordado Enrico Berlinguer e incluso a Giorgio Almirante fundador de los ¨missini¨M.S.I., los fascistas de nuevo cuño, entre otros, era sumergirse ávidamente en un mundo de opiniones diversas, siglas de partidos y consignas, que allí se podían atender libremente ya que en España todavía no.
Conocer y compartir mesa rodeados de fuerzas del orden con un fiscal antimafia de Palermo en la pequeña isla de Ustica, vecina a Sicilia, fueron experiencias para no olvidar. Hay demasiadas y permanecen presentes en una memoria que está todavía activa para presenciar con disgusto como la intolerancia y el dislate de la pérdida de formas sustituidas por los insultos, se han adueñado de nuestra sociedad occidental, especialmente de la española. Que pena dan y que panorama contemplan los ciudadanos para mayor desprestigio de la política al contemplar como la “navaja en la liga” sustituye al argumento documentado, creyendo que los ciudadanos, cada vez más adocenados, pero no todos, seguirán aguantando a una caterva de gentes que adheridas con una cola maravillosa a sus sillones y prebendas, tan solo piensan en su futuro y en que pueden quedarse en la puñetera calle a poco mal que soplen los vientos de la clientela que administra los votos cada cierto tiempo.
Cada tiempo ha tenido lo suyo, es cierto y lo seguirá siendo, pero el deterioro paulatino de otrora instituciones casi sacrosantas, ha devenido en patio carcelario, porque lo del mercado se ha quedado corto.
En medio de estas circunstancias adversas por demás, surge algún destello de luz cuando escuchamos algunos discursos como los de los galardonados en los premios Princesa de Asturias, que conviene volver a sintonizar por sus mensajes directos o subliminales, incluidos los de la propia Princesa Leonor, que tiene que practicar más en lo de hablar en público, pero todo se andará, o el de su padre el Rey Felipe VI, impecable en el mensaje y formas. Falta que los destinatarios lo hayan comprendido.
En estos días de protestas y conmemoraciones dolorosas, de vergüenzas sanitarias que quedan al aire con riesgo para las personas, mujeres en especial, vemos con espanto como la división en bloques irredentos ante temas tan pertinentes, han llegado hace escasos días a escenificar en Zaragoza en una convocatoria de una reunión entre el Ministerio de Salud y los presidentes y presidentas autonómicos, a acudir puntuales a la cita, cenar opíparamente en la cena oficial, tras el desplazamiento desde sus autonomías, algunas insulares y otras lejanas, para al día siguiente reunirse con la ministra del ramo y a los pocos minutos, fieles a las consignas dadas por el “capitán araña”, a ausentarse en bloque, todos los políticos del PP, en una escenificación vergonzante y vergonzosa que no se merecen los ciudadanos de nuestra capital del Ebro, ni el resto de los españoles. Por cierto, esos desplazamientos, billetes de avión o tren, coches oficiales, alojamientos, dietas, seguridad, y otras zarandajas, las pagaremos todos los españoles lo que es una burla más para acordarse en el momento de votar cuando toque. Boomers descafeinados muchos de ellos y ellas, pero no todos, aunque sin un adarme de inteligencia y un plus de mala leche.
Mientras la ciudadanía aguanta, pero hasta cuando, la extrema derecha con su cara avinagrada permanente, sigue recolectando militantes con cuyas cuotas poder pagar a los seguidores que alegremente vocean consignas irrepetibles con el entusiasmo y la violencia de los ignorantes, que a falta de un discurso mejor acuden pagados por fundaciones y fondos espúreos a esas concentraciones que poco a poco minan la moral de muchos, pero no de todos, que empezamos a estar ahítos de tales estridencias inconsecuentes e intolerables.
La generación X y los millenians deberían reaccionar con mas eficacia para no perder terreno, a fin de cuentas, el futuro es de ellos y ellas y cada vez tienen menos crédito para reaccionar. Tiempo al tiempo.