Por el profesor Manuel MARTIN-BUENO
Desde luego es para preocupar, no es una simple bravuconada, dictada por su tácito jefe político el Sr. presidente de los E.E.U.U., un deslenguado bravucón, de criterio tan firme como una veleta azotada por vientos contrapuestos de manera permanente, de ahí su poca fiabilidad y por lo tanto el peligro permanente.
Quienes saben algo de política internacional por formación o profesión en el panorama internacional ya que el nacional cuenta poco, andan muy desconcertados y no es para menos. Las cosas de la alta política en lo que sea: estrategia, economía, mercados, fuerzas militares y conflictos, nunca habían mostrado un espectáculo tan confuso y a la vez preocupante. El panorama general o regional y sus actores presentan unos escenarios tan diversos, que no es fácilmente predecible que ocurrirá en el corto o medio plazo. Choques de culturas, tradiciones políticas, equilibrios de fuerzas que parecían estar ya establecidos desde hace muchos decenios, rompen sus costuras y saltan o amenazan hacerlo, a causa de protagonistas ajenos por intereses bastardos al equilibrio, a la equidistancia y al status quo general.
Los gallos de pelea tradicionales que siguen sentando sus reales en el Consejo de Seguridad de Naciones Unidas con su inmoral derecho de veto, están jugando a la ruleta rusa de forma descarada o soterrada, poniendo en peligro la paz mundial, seguros de su poder o aparentando estarlo.
Guerras regionales como la de Ukrania, que tras cinco años y una inmensa sangría en muertos y heridos, tanto civiles como militares por ambos bandos y una insoportable sangría económica que afecta a muchos estados y millones de personas, no tiene visos de acabar y mucho menos bien.
Lo de Gaza y Cisjordania con su genocidio sin paliativos a cargo del criminal de guerra el sionista Netanyahu, ni tiene fácil solución ni se desea que lo tenga. El futuro programado es angustioso, un negocio suculento para los de siempre y sus amigos, protegidos por la impunidad del poder de las armas. Los palestinos sufrirán como siempre y el comodín de la organización terrorista Hamás, sirve tan solo para perpetuar una política de exterminio total nunca disimulada a cargo de Israel mientras dure el gobierno actual sostenido por su partido más extremista y radical.
Las provocaciones permanentes de D. Trump, personaje que tarde o temprano terminará siendo sometido a juicio y condena política por sus propios tribunales están rompiendo en pedazos una sociedad de cuatrocientos y pico millones de habitantes, que divididos tradicionalmente entre republicanos y demócratas, ahora ya no se sabe muy bien a que ideas son fieles, mientras la convivencia se deteriora de día en día y la justicia con sus leyes se antojan ineficaces cuando no inexistentes. Vivir para ver. Bandas de uniformados convertidas en brutales asesinos muchas veces y persecutores de ciudadanos de pleno derecho o no, para expulsarlos o encerrarlos por el simple hecho de haber llegado a un país que los necesita pero que es incapaz de regularizar su situación.
Convertirse en matón legal del mundo occidental y disponer de un poderoso ejército no le autoriza ni legal ni moralmente a intervenir en otros países con secuestros de presidentes, asesinatos sin justificar con el pretexto de neutralizar delincuentes vinculados a la droga. Venezuela cautiva, Cuba en el punto de mira junto a otros países de su entorno, grandes o pequeños a los que pretende someter, colonizar o alterar en su sociedad, para que sirvan a sus intereses económicos, único lenguaje que conoce el interfecto.
No comentamos el tema de Groenlandia porque suena a chiste, aunque sea peligroso y no es una situación estable ni mucho menos, ya veremos en que termina. Mientras tanto la OTAN/NATO con su servil secretario general no sabe, no contesta y deja pasar el tiempo. Un tiempo que no es infinito y pasará factura a la vieja Europa no lo duden.
Personajes como el que encabeza estas reflexiones, el enloquecido Elon Musk, el hombre más rico del mundo hoy en día, es un tipo siniestro y peligroso. Tampoco estoy muy seguro del funcionamiento correcto de la masa neuronal que le cabe en su cráneo de cabellos alborotados, pero no me gusta.
Atreverse en su osadía de jugador de Monopoly o Estratego, a insultar, amenazar y denostar al presidente de España, P. Sánchez, es intolerable, tenga cada uno la opinión personal que quiera de nuestros políticos. Decir que países como España con tantas extensiones de terreno con poca población solo sirven para cubrirlas de paneles solares o molinos eólicos, a favor de generar energía para otros, es incalificable. A este personaje ni le interesa la humanidad, ni el medio ambiente, ni el paisaje, ni nada, excepto los beneficios económicos que tales instalaciones pondrían a su disposición con la energía producida en los negocios que sin duda él y sus congéneres ya tienen previstos, si les sale bien la jugada, con el grupo de millonarios y los corifeos políticos que dominan el mundo.
Casualmente estas opiniones cocinadas por sus grupos de asesores a sueldo y difundidas por las redes de comunicación en sus manos, tienen el propósito desde hace años de desestabilizar, de radicalizar a grupos políticos y partidos que están creciendo con fuerza y que habrá que cortar radicalmente si queremos mantener la civilización, no solo la occidental, con los niveles de estabilidad deseables.
La I.A. (inteligencia artificial) no es una simple herramienta ni un juego, es un Caballo de Troya peligroso si no se doma a tiempo y si no se ponen cortapisas legislativas a su utilización racional, limitaciones de edades, definición de fines y otras salvaguardas que no son tema baladí. En este tema del uso de las redes, países como Francia, Australia, España y otros que lo estudian, no andan desencaminados y ello ha hecho saltar las alarmas de los todopoderosos de los algoritmos.
El mundo de los bloques surgidos de la IIª Guerra Mundial ha periclitado, las potencias han cambiado y los intereses también, la economía, los recursos y la concentración de todo ello en muy pocas manos, puede llevarnos a un precipicio escandaloso del que sería muy difícil salir. Estamos creando o hemos creado un mundo desequilibrado, unas sociedades desilusionadas y hartas, que pueden explotar el día menos pensado, pero ahora ya no podemos estar seguros en que dirección. Los valores en crisis, que antes eran un refugio sólido para mantener la paz social ya no lo son. Nos encaminamos con una ceguera indescriptible a la vez que de manera muy entusiasta hacia algo que no puede ser bueno, pero no lo acierto a atisbar.