Trabajando a zofra, cuando se repartían las tareas en beneficio del bien común de una localidad

Vecinos empedrando las calles a zofra. (Terrer 1955). Imagen protegida don derechos de autor. M. Carmen Bernal Andrés

A zofra por Eduardo y Eloísa Lavilla
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 Una nueva sección en este medio de comunicación que os presentamos

Por Eloísa Lavilla.

Normalmente, cuando empleamos la expresión “viene en el diccionario”, queremos transmitir la idea de que es la forma correcta de decir algo. Esto se cumple habitualmente, pero debemos tener en cuenta “que venga en el diccionario” no implica que sea la única manera de decirlo. El diccionario de la Real Academia de la Lengua recoge las palabras o expresiones de la lengua española. Es por ello que, en él, se incluyen algunas como “almóndiga” o “murciégalo”, que, aunque nos parezcan que están mal, el diccionario debe recoger su empleo por los hablantes de la lengua, ya que, ésta es su función. Del mismo modo, debemos fijarnos en que, junto a su definición, siempre indica que son palabras que podemos oír en la calle, aunque están en desuso o forman parte del lenguaje coloquial.

Otras veces se dejan fuera algunas de uso común. Esto pasa con frecuencia en palabras habituales en zonas muy concretas (como ocurre con la expresión “ir de propio” que empleamos mucho en Aragón) u otras cuyo significado ha derivado en algunas regiones con un sentido diferente (por ejemplo decir que “nos ofende el sol”, muy común en la serranía ibérica, en la que el sentido de ofender se emplea como sinónimo de molestar). Es por ello que, nuestra paisana María Moliner, consciente de ello, recogió en su diccionario palabras y expresiones de uso corriente que se “escapaban” del diccionario de la RAE, y he ahí su gran contribución a nuestra lengua.

Dentro de las expresiones que empleamos en nuestra zona, hay una sobre la que queremos hablar, ya que, es la que pone título a esta sección. Se trata de la expresión “hacer algo a zofra” o “trabajar a zofra”. Zofra, según la RAE, tiene dos acepciones: en primer lugar, haría referencia a una especie de tapete o alfombra morisca; y, en segundo lugar, en Aragón, Castilla La Mancha, Murcia y Navarra, se emplearía como sinónimo de sufra, que sería el correón que sostiene las varas, apoyado en el sillín de la caballería de tiro. Sufra, también tiene una segunda acepción en Córdoba y Palencia, dónde es usada como sinónimo de prestación personal. El diccionario de María Moliner, recoge las dos mismas acepciones para zofra que el diccionario de la Real Academia. Por lo tanto, no podemos recurrir a ninguna fuente oficial para dar una definición de la expresión, y debemos recurrir al saber popular de quienes la emplean.

En nuestra región (y no nos limitamos sólo a la Comarca de Calatayud, sino también a sus alrededores), cuando se hacía algo “a zofra”, se refería con ello a la forma de trabajo, en la que los vecinos de un mismo pueblo se repartían equitativamente las tareas de una obra que era de beneficio común para la localidad. Debemos pensar que, antiguamente lo que vendríamos a denominar a día de hoy como obras públicas de carácter municipal, no seguían las mismas pautas que en la actualidad (aprobación del presupuesto, licitación pública, concurso de empresas, etc.). Los mecanismos para financiarlas consistían en una aportación por parte del Ayuntamiento y otra prestación individual a repartir entre los vecinos de la localidad (de ahí la relación con la definición de sufra que se emplea en Córdoba y Palencia y la que más se acerca al significado de la expresión). Quienes tenían más posibilidades, aportaban dicha cuantía monetaria, pero quién no podía, contribuía con su trabajo. De esta manera, se sufragaba la obra y se llevaba a cabo. A la hora de repartir el trabajo, se hacía de manera proporcional, por ejemplo: en el caso del empedrado de calles, cada vecino se ocupaba de la anchura correspondiente según su fachada; para la limpieza del río y/o acequias, se establecían unos días concretos en los que efectuar las labores, a la que acudían todos los vecinos o los interesados (a día de hoy, en muchos pueblos, los Sindicatos del riego de cada municipio, siguen repartiendo la limpieza de acequias y brazales de la misma manera, cada uno limpia la parte que transcurre por sus propiedades); del mismo modo, para las reparaciones de un puente o similares, se establecían los días de trabajo y el número de jornadas con las que debía contribuir cada vecino. Y, es ahí dónde nace la expresión “trabajar a zofra”, pues como decíamos anteriormente, nos referimos con ello a efectuar un trabajo a partes iguales.

Los motivos por los que empezamos con este primer artículo es que, por un lado, queríamos explicar el porqué del título de la sección, así como, señalar que en él trataremos temas muy diversos como la etnografía, la cultura, el arte, el lenguaje, antiguas tradiciones, antiguos oficios, y un largo etcétera, en nuestra Comarca. La idea es ofrecerlo de manera equilibrada así como aportarlo “a zofra” por parte de mi padre, Eduardo Lavilla, como por la mía, Eloísa Lavilla. Esperemos que los disfruten.

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