A ZOFRA.- El sol ya no marca la hora en la plaza del Mercado

Reloj de sol que se encontraba en la Plaza de España de Calatayud

A zofra por Eduardo y Eloísa Lavilla
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En el apartado de colaboraciones, os dejamos el último trabajo escrito por Eduardo Lavilla, en su sección A zofra

Ante la situación que tenemos con el virus éste, la filomena y el cierzo que hiela las orejas, estando en casa calentico, repasaba ficheros y fotografías. En ese clic, clic, clic del ratón del ordenador llego a la carpeta con los relojes de sol de Calatayud. En primer plano el reloj que había, insisto, había (en pasado) en la plaza de España. Después, los dos del claustro de la UNED y el de la plaza de Ballesteros (es decorativo, no da la hora). Y por último, los de sus pedanías: Huérmeda, Embid de la Ribera y el de la Torre de Anchís.

Volviendo al de la plaza de España, es, perdón, era un magnífico ejemplar de reloj de sol. Éste estaba situado en la fachada del edificio situado en el número 20 de esa plaza y que por desgracia se derrumbó en agosto de 2010. La pena que me da es que se haya destruido con la caída de la fachada. No quiero responsabilizar a nadie porque desconozco cuáles fueron las causas de esta pérdida tan importante para el patrimonio de Calatayud y de la que, creo, muy pocas personas son conscientes. Es por ese motivo que este artículo, aparte de buscar transmitir su importancia y hacer una reivindicación en favor del mantenimiento y recuperación del patrimonio, también busca hacer una descripción iconográfica a modo de ficha técnica para que quede constancia de ello y su existencia no caiga en el olvido.

Antes de nada, querido lector, quiero avisarte de que a partir de ahora este artículo puede resultar algo técnico. Por ello, espero haberme explicado bien y que a pesar de todo, consiga transmitir la transcendencia y el valor del reloj que allí había.

En la descripción técnica diríamos que se trata de un reloj de sol vertical, cuadrado (de aproximadamente 1’2m de lado) y que declina1 ligeramente hacia el Este. En cuanto a su estilo, el conjunto está inscrito en la representación pictórica de una arquitectura clásica en volumen. En su día, el estado de conservación era bastante bueno, a día de hoy, evidentemente no podemos decir lo mismo.

Para comentarlo, empezaremos desde arriba. La banda del lema tiene la anchura del reloj y contiene una iconografía muy ilustrativa: un alero que ocupa toda la anchura, con sus canecillos2, que descansan sobre una pequeña moldura apoyada en los laterales en dos ménsulas3 a la antigua. Este concepto de belleza arquitectónico está basado en la pureza de las líneas. No está elegido al azar, sino que se busca la simetría, el equilibrio y las proporciones sujetas a las leyes de la medida y las matemáticas. Es decir, tiene una representación simbólica: la razón, el arte y la ciencia, propias de la época de la que data el reloj, 1793. Está acompañado de dos figuras humanas también a la antigua, según el gusto greco-romano, que enmarcan una fuente o copa de la victoria. Están representando tanto a la luz que vence a la oscuridad como a la vida y la muerte (fijaos en el detalle de que una está de espaldas y la otra está de frente). Con esta iconografía se quiere hacer reflexionar sobre el paso del tiempo y de la vida, muy acorde con el hecho de que decoran un reloj. No debemos olvidar que, según la fecha que nos indican en la banda, está realizado en pleno siglo de la Ilustración, momento en el que el arte, la arquitectura y la ciencia se consideraban muy vinculadas entre sí. Es el tiempo de la razón, la modernidad, la ciencia, las matemáticas, la astronomía y, por supuesto, la gnomónica (la ciencia que estudia los relojes de sol).

A continuación, y bajo la banda del lema, tenemos el cuadro central. Hay que señalar que se halla exento de decoración, ya que, tan solo contiene las líneas horarias y, señaladas con un punto, la marca de las medias horas, que forman un círculo concéntrico. En su parte superior, nos encontramos con el polo del reloj4 y entorno a él, el cuadro de distribución5. Desde un punto de vista técnico, lo fundamental es atender a si las líneas horarias nacen desde el mismo polo del reloj o a partir del perímetro del cuadro. En nuestro caso, ni lo uno ni lo otro, sino una mezcla. Lo explico: en el cuadro de distribución, y ocupándolo casi totalmente, encontramos pintada la faz de un ave rapaz, con grandes ojos mirando fijamente de frente.  ¿Podría ser un gavilán? ¿Tal vez un azor? ¿O quizá un milano? Prefiero pensar que es un águila, pues la imagen es hipnótica, feroz e intensa, lo que encajaría con la idea que se tiene de la reina de las rapaces. Volviendo al cuadro, las líneas horarias sí sobrepasan el perímetro pero no llegan hasta el polo, dejando así libre la cara de la rapaz.

En cuanto a la banda de horas o de números, se sitúa a ambos lados y en la parte inferior, limpia de líneas horarias. Los números están incisos en el mortero y no se corresponden “en estilo” con los que se ven pintados (son guarismos5 de tipo imprenta). Ésta es una técnica muy habitual (marcar los números y las líneas del mortero) con la que se busca que, aunque se pintase y repintase el cuadrante, nunca se perdiese la precisión de la hora. Obsérvese que el número 6 y 5 están parcialmente tapados por la banda del lema, lo que podría indicarnos que había un reloj de sol previo, sobre el que se pintó el que vemos, de estilo neoclásico.

El gnomon, estilo o aguja, lo he querido dejar para el final, ya que, éste componente tiene unas características muy particulares en el caso que nos ocupa. Lo primero que se observa es que está mutilado. Y, ¿qué es un gnomon mutilado? Imaginemos que tiene el perfil de una letra “T” mayúscula, con la barra superior (brazo) inclinada, pero sin llegar al muro. Si así lo hiciera hablaríamos de un gnomon completo (y es por ello que está mutilado, porque le falta parte del brazo). Por otro lado, el palo vertical de esa “T” mayúscula (asta), que es el que lo sujeta, está empotrado al muro. Hemos acompañado el texto con un pequeño dibujo para que sea más ilustrativo. No es este peculiar gnomon exclusivo en Calatayud, sino que comparte su forma con el de la fachada que da al sur del claustro de la UNED. Eso sí, nuestro protagonista era de madera, y el de la UNED, de chapa de hierro. ¿Acaso tomaron de ejemplo el primero para hacer el segundo?  

En cuanto a su funcionamiento, decir que siempre marcaba la hora solar exacta, por lo que desde un punto de vista técnico, poseía un diseño y dibujo excelente, que nos indica que quién lo realizó, sabía muy bien lo que hacía. En resumen, era, y vuelvo a insistir, era un fantástico reloj de sol de finales del siglo XVIII, de estilo neoclásico con esos motivos decorativos y ese fondo amarillo-dorado, que lo hacía único en nuestra Comarca.

Para terminar con la descripción técnica, hay que señalar que este reloj solo tenía un problema: el balcón de la planta superior que sobresalía unos 60/70 cm. ¿Cuál era el problema? Sencillo, le hacía sombra gran parte del verano (momento en el que el Sol está más alto). ¿Y cuál fue la solución? Muy ingeniosa, dicho sea de paso, pues lo que se hizo fue poner un gnomon más largo de lo normal, sobresaliendo así lo suficiente para que en esos días en los que el Sol cae a plomo, lo iluminase lo suficiente como para proyectar un poco de sombra y así cumplir con su función.

No podemos olvidar comentar cuál pudo ser la razón para su instalación. Con anterioridad a la unificación de la hora en toda la Península Ibérica, cada localidad  tenía “su hora” en función de su localización en el globo terráqueo. Por ejemplo, las 12 del mediodía no tenían lugar al mismo tiempo en Calatayud que en La Coruña, como sí ocurre hoy en día. A esto debemos sumar que los relojes mecánicos de la época no eran muy precisos, y menos por estos pagos de temperaturas tan extremas que afectaban en gran medida al funcionamiento de sus engranajes. Por ello solía existir en los ayuntamientos la figura del relojero oficial, quién como puntual funcionario del Ayuntamiento, tenía la importante función de dar cuerda y poner en hora el reloj carillón de la Casa Consistorial. Podemos imaginárnoslo sentado tranquilamente junto a la maquinaria mirando el trajín de la plaza y esperando que el reloj de sol, situado justo enfrente, le diese la hora exacta del mediodía, para reajustar el reloj mecánico que marcaría el ir y venir de las gentes de Calatayud en aquel momento.

Para concluir, nos pusimos en contacto con el Área de Urbanismo del Ayuntamiento de Calatayud, y por desgracia no hay datos tras los que se pueda seguir investigando para averiguar más cosas. Respecto de lo que sí sabemos: el edificio estaba colapsando y se derribó todo excepto la fachada (protegida por las Ordenanzas Municipales de Urbanismo). Permaneció así durante bastantes años y, en un momento determinado, también la fachada empezó a caerse, hasta que se derrumbó, no dando tiempo extraer de ella tanto el reloj como la imagen de San Vicente Ferrer (el mosaico de azulejos que estaba en la misma fachada en la planta inferior). En principio, si en algún momento llegara a levantarse el edificio, deberían mantener la estética anterior y por lo tanto el reloj. Esperemos que así sea. De momento, del original tan sólo nos quedan fotografías y el recuerdo. Y yo me pregunto, ¿nadie recogió algún resto? ¡No me lo puedo creer! Ahora, darnos golpes en el pecho no sirve para nada. ¡Ay, este patrimonio nuestro, qué disgustos nos da!

Dibujo explicativo

 

1Declinación: en un reloj de sol, ángulo que forma el eje vertical del plano del cuadrante respecto al ecuador celeste.

2Canecillo: Cabeza de la viga que asoma al exterior y soporta la cornisa o alero.

3Ménsula: Elemento perfilado con diversas molduras, que sobresale de un plano vertical y sirve para recibir o sostener algo.

4Polo del reloj: Lugar en dónde el gnomon o aguja está anclado al muro.

5Cuadro de distribución: polígono que enmarca el polo del reloj, teniéndolo siempre como centro. Suele ser cuadrado, rectangular o circular. También es habitual encontrar dibujado algún sol/luna, cara, anagrama, animal, etc., según el gusto del relojero.

6Guarismo: Signo gráfico simple que expresa un número en un sistema de numeración.

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