Continente y contenido que peligra
En primer lugar, hemos de solidarizarnos con aquellos agricultores que, puestas sus esperanzas en los cultivos, especialmente fruta, ven truncadas sus esperanzas pocos días antes de comenzar la recolección, dando al traste con ilusiones, economías y mucho más. La vida del campo es así y no es justo tener que estar mirando constantemente al cielo o a las predicciones meteorológicas, cada día mas precisas, para ver lo que les aguarda cada temporada.
Ante estas catástrofes, frecuentes e imprevistas, fruto del cambio climático y de lo de siempre, el resto de asuntos pueden parecer menos importantes, pero no lo son, se lo aseguro.
Las imágenes que ilustran nuestro artículo, no son una denuncia, ni un ataque a los responsables políticos o administrativos y mucho menos al espíritu que rige el destino de nosotros, pobres mortales. Son simplemente una constatación, UNA VEZ MAS, al menos una por año, en que vemos con angustia como se deteriora y peligra, tanto el continente, como el contenido de nuestro PATRIMONIO ARTISTICO Y ARQUEOLÓGICO que conserva el Museo de Calatayud, inaugurado en sus actuales instalaciones en el año 2009, en las postrimerías del mandato del recordado edil D. Fernando Martín Minguijón, que alcanzó in extremis a inaugurar, en tiempo de descuento, el Museo de Calatayud, con grandes prisas y en días previos de ajetreo, precipitación y climatología adversa.
Las goteras principales, que inundan sistemáticamente el claustro y que han sido objeto de distintas intervenciones tan ineficaces, como fracasadas y de los gastos que acarrean a las arcas municipales, se han realizado siempre mal y los técnicos específicos, que algo deben saber de estas cosas, deberían haber sido más diligentes a la hora de aprobar los proyectos de reparación y si me apuran más, tal vez no debieran haber aceptado la recepción de obra original que estaba condenada al fracaso, como en más de una ocasión se comentó, fuera naturalmente de micrófonos o de reseñas que dieran fe de ello.
La cubierta del claustro se terminó y se impermeabilizó, tras unas intensísimas lluvias, que desaconsejaban dicha obra en ese momento, porque el sellado de la misma no dio resultado y siempre ha dejado pasar el agua, con daños muchas veces cuantiosos al patrimonio.
Si las obras tienen una garantía en su ejecución, esta nunca se aplicó y de aquellas goteras estos problemas que vienen ya desde entonces.
Han pasado por el consistorio diversos equipos municipales y concejales/as responsables del Museo de Calatayud, con mas o menos acierto, atención o responsabilidad y conocimiento, a veces bastante ralo. Cada uno/a de ellos con buena fe, pero eso no basta. Es preciso ejecutar una obra a fondo para que no se vuelva a repetir tan escandalosa escena y dejemos de una vez en el olvido situaciones y responsables, porque tras cada tormenta, luce el sol. A ver si es verdad.
Prof. Manuel Martín-Bueno
Director Fundador del Museo de Calatayud.


