BREA DE ARAGÓN.- José Luís López Vázquez ya no se podrá quedar “encerrado” en la cabina de teléfono

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Retiran la cabina de teléfono de Brea de Aragón tras 30 años de vida


Aunque posiblemente los más jóvenes si les escribimos de “La cabina”, no recordarán este mediometraje español, los más veteranos recordarán el film dirigido por Antonio Mercero en 1972 y protagonizado por el actor José Luís López Vázquez. Un corto que se emitía por primera vez un 13 de diciembre de 1972 y que consiguió el premio Emmy Internacional al mejor telefilme y un fotograma de plata al mejor intérprete de televisión para el actor español.
Resumiendo un poquito la historia que cuenta este corto nos encontramos con la instalación de una cabina telefónica en medio de un plaza. Al poco tiempo un hombre entra para llamar. El teléfono no funciona y cuando se dispone a salir, la puerta está atrancada. Personas que pasan por ahí intentan ayudarlo sin conseguir abrir la puerta. Finalmente los operarios retiran la cabina con el hombre dentro y la llevan a una especie de almacén lleno de cabinas y con cadáveres dentro. El film acaba con esos mismos operarios instalando otra cabina en la misma plaza esperando una nueva víctima.

Parte del mobiliario urbano de cualquier localidad
Pues bien, la semana pasada, los habitantes de Brea de Aragón han dejado de ver la cabina de teléfono que desde hace más de treinta años ha estado en el centro de la localidad. Era ya, como en tantos y tantos otros pueblos, un símbolo del mobiliario urbano.
A finales del año 2020 había 14.824 cabinas de teléfono en España, la cuales registraban una media de 0,17 llamadas al día, o lo que es lo mismo, una llamada semanal de promedio. Sin embargo, su uso, coincidiendo con el boom de la telefonía móvil, se había reducido drásticamente durante los últimos años de siglo XX.
En 2021, el Gobierno excluyó las cabinas y guías telefónicas del servicio universal de telecomunicaciones. Ahora, el Estado se encarga de mantener esta prestación en todo el país. Se garantiza que haya al menos un teléfono público de pago en cada localidad con 1.000 o más habitantes. Además, se garantiza una cabina en cada municipio con menos de 1.000 habitantes. En ese año, sobrevivieron alrededor de 14.000 cabinas.
La irrupción de la telefonía móvil a mediados de los 90, fue sin duda la causa principal de su declive, teniendo en cuenta que ya en 2006 se registraron más líneas de teléfonos móviles que habitantes.
Respecto a las cabinas que quedan y se van desmontando, aquellas que ofrecen un buen aspecto se guardan en los almacenes de Cabitel, filial de Telefónica, responsable de estos activos, donde se guardan decenas de ejemplares para posibles usos relacionados con el cine o para decorados de época.

Las cabinas de teléfono han pasado a formar parte de la historia de nuestras vidas. Poco tiempo ha pasado y sin embargo la evolución nos demuestra lo mucho que cambia nuestra forma de vida. Pequeñas historias, que quizás algunos puedan pensar que no tienen gran trascendencia y que nos retroceden a tiempos pasados.

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