La reciente tragedia en un accidente de tráfico ha reavivado las críticas sobre el estado y la utilidad real del servicio de emergencias local
La efectividad del Parque de Bomberos ubicado en Brea de Aragón vuelve a estar en entredicho tras el trágico fallecimiento de un vecino en un accidente de tráfico ocurrido a escasos metros de sus instalaciones. El siniestro, en el que uno de los ocupantes quedó atrapado, fue atendido por efectivos llegados desde Calatayud y La Almunia, a más de 40 kilómetros del lugar.
La cercanía del cuartel –situado a apenas 150 metros del accidente– ha generado malestar entre algunos residentes, que cuestionan la utilidad de una infraestructura que, en esta ocasión, no pudo intervenir. El parque de Brea, inaugurado hace más de veinte años con una inversión de medio millón de euros tras una oleada de incendios en fábricas de calzado, está atendido exclusivamente por personal voluntario, lo que limita su capacidad de acción directa sin autorización de profesionales.
Raúl García, alcalde de Brea y también miembro del equipo voluntario, denunciaba públicamente las carencias del servicio:
“El camión presenta numerosos fallos técnicos y el material disponible es claramente insuficiente. Hemos comunicado esta situación a la DPZ, pero seguimos sin respuesta”.
No es la primera vez que se plantea una mejora en la dotación del parque. Hace una década ya se propuso incorporar personal profesional, pero la iniciativa nunca llegó a concretarse. A día de hoy, la instalación continúa funcionando sin bomberos de plantilla, lo que genera inseguridad entre los habitantes de la comarca, especialmente tras situaciones como la vivida recientemente.