La primera comarca en constituirse en Aragón cae de 8.248 a poco más de 6.100 habitantes entre 1991 y 2024 por la baja natalidad, el envejecimiento y la fuga de jóvenes
En esta ocasión estudiamos la situación poblacional de una de nuestras comarcas vecinas, la Comarca del Aranda, no hace mucho tiempo una comarca eminentemente industrial que tenía en el calzado su principal argumento y que en los últimos 30 años está viendo como la situación empeora, a pesar de que se ha denunciado en innumerables ocasiones.
La despoblación sigue dejando huella en el corazón del Moncayo. En los últimos treinta años, la Comarca del Aranda ha visto cómo su población se reducía en casi una cuarta parte, pasando de los 8.248 habitantes registrados en 1991 a 6.282 en el censo de 2021. Los datos más recientes del Instituto Nacional de Estadística, correspondientes a enero de 2024, sitúan la cifra total en torno a los 6.141 vecinos, confirmando la tendencia regresiva que arrastra desde hace décadas.
El fenómeno no es nuevo, pero se acentúa año tras año. La caída de la natalidad —de 67 nacimientos en 1991 a solo 19 en 2021— y el progresivo envejecimiento de la población son los principales responsables de un saldo natural cada vez más negativo. Hoy, cerca del 28 % de los habitantes de la comarca supera los 65 años, mientras que los menores de 16 apenas representan el 9 %. El éxodo juvenil hacia las ciudades, en busca de empleo o estudios, termina de agravar el problema.
Los datos del Instituto Aragonés de Estadística reflejan además que el saldo migratorio tampoco ayuda: aunque en algunos ejercicios se han producido entradas, la media de los últimos años sigue siendo negativa. En 2021, por ejemplo, se registraron 175 altas y 196 bajas, lo que supone un saldo migratorio de -21 personas.
La estructura territorial resulta también interesante. Illueca (2.727 habitantes) y Brea de Aragón (1.506) concentran más de dos tercios de la población total, mientras que el resto de municipios —Aranda de Moncayo, Gotor, Mesones de Isuela, Jarque o Sestrica, entre otros— apenas reúnen unos pocos centenares de vecinos. En el extremo, localidades como Pomer o Purujosa no alcanzan la treintena.
La población extranjera, ronda el 8 % del total (unas 514 personas, según los datos de 2022).
El paisaje demográfico del Aranda nos deja entrever que la sombra de la despoblación sigue avanzando por las laderas del Moncayo. Un ejemplo más de las dificultades que tienen muchas comarcas aragonesas que se encuentran alejadas del anillo de las grandes capitales, a pesar de la insistencia de los ayuntamientos de la zona por solicitar una fiscalidad diferente y ayudas para evitar que la población se tenga que marchar en busca de trabajo.