La Cofradía de Illueca honra a los patronos del calzado
La Cofradía de San Crispín y San Crispiniano de Illueca ha preparado como todos los años, los actos que se celebrarán los días 24, 25 y 26 de este mes en honor a los Patronos del Calzado. Un año más, la devoción y la tradición se unirán en una cita muy esperada por los vecinos de Illueca y de toda la comarca del Aranda, donde el oficio del calzado ha marcado durante siglos la identidad y la economía de la zona.
A pesar de la profunda crisis que ha sufrido esta industria en las últimas décadas, especialmente en las localidades de Illueca y Brea de Aragón, las fábricas que aún mantienen viva la producción zapatera no han querido faltar a su cita con los Santos. Este año, la salida de las imágenes tendrá lugar desde la empresa Textil Haití-Wear, un gesto simbólico que une fe, trabajo, comunidad y tradición por partes iguales.
Durante estos tres días, la Cofradía ha programado diversos actos religiosos y festivos con la colaboración de comercios y establecimientos del municipio, además de la tradicional venta de pulseras de San Crispín. Entre las actividades previstas destacan la procesión de los Santos, la ofrenda de zapatos, actuaciones teatrales, verbenas populares y las tradicionales vaquillas, que recorrerán las calles y la plaza de toros de Illueca.
Un poco de historia
San Crispín y San Crispiniano, patronos de los zapateros, curtidores y talabarteros, fueron dos hermanos cristianos nacidos en Roma que, según la tradición, se establecieron en la ciudad de Soissons, en la Galia —actual Francia—, hacia el año 285. Allí, mientras predicaban el Evangelio, se ganaban la vida fabricando calzado, oficio que dominaban con destreza.
Durante la persecución del emperador Diocleciano, ambos fueron apresados y sufrieron martirio por su fe, siendo decapitados tras terribles torturas. Su valentía y sacrificio los convirtieron en ejemplo de humildad y trabajo, cualidades que los zapateros de todo el mundo, y especialmente los de la comarca del Aranda, siguen venerando.
En Illueca y Brea de Aragón, donde el calzado ha sido durante generaciones el motor económico y símbolo de identidad, la devoción a San Crispín y San Crispiniano ha estado siempre unida al esfuerzo y al orgullo de los artesanos. Hoy, aunque las fábricas sean menos, la fe y el legado permanecen intactos, recordando que en cada zapato hecho a mano late una parte de esa historia.