A las puertas de las fiestas patronales, la ermita de San Babil vuelve a latir con una tradición popular que mezcla fe, deseo y una curiosa promesa que ha pasado de generación en generación
A una semana del inicio de las fiestas patronales, Illueca vuelve la mirada hacia uno de sus símbolos más singulares. No está en la plaza ni en el programa de actos, sino en el suelo de la ermita de San Babil. Allí, casi sin llamar la atención, una baldosa concreta sostiene una de las leyendas más arraigadas y curiosas del municipio.
La tradición es sencilla y, precisamente por eso, ha sobrevivido al paso del tiempo. Basta con pisar la baldosa mientras se piensa un deseo. En el imaginario popular de Illueca, el resultado está claro desde hace décadas: quien la pisa y está soltero, no tardará en casarse. La historia se ha contado en casas, bares y reuniones familiares, siempre con la mezcla justa de fe, humor y esperanza.
Trascendiendo a otros lugares
La leyenda ha trascendido incluso el ámbito local. En 2020, con motivo del histórico partido de Copa del Rey entre el CD Illueca y el Deportivo de La Coruña, miembros del club visitaron la ermita con un objetivo poco habitual: pisar la baldosa para pedir el ansiado regreso del Deportivo a Primera División. El gesto, mitad superstición y mitad tradición, dio la vuelta al pueblo y reforzó aún más el aura del lugar.
La ermita de San Babil, construida en el siglo XVIII, es mucho más que el escenario de esta curiosa creencia. Se trata de un edificio de nave única, con un pórtico de arco de medio punto y una cúpula interior ricamente decorada con yeserías policromadas. En su interior destaca el retablo barroco, con columnas adosadas y un lienzo central que representa el Santo Entierro.
En el exterior, el tejadillo con friso de ladrillo en espinilla y la cúpula coronada por una torre linterna completan un conjunto arquitectónico que atrae tanto a devotos como a amantes del patrimonio histórico. Durante todo el año recibe visitas, pero es en estas fechas previas a las fiestas cuando cobra un significado especial.
Entre los actos más esperados de las celebraciones destaca la ofrenda al patrón San Babil. Es entonces cuando la ermita se llena de vecinos y visitantes y cuando la famosa baldosa vuelve a ser protagonista. No son pocos los que, casi sin darse cuenta, ajustan el paso para pisarla, aunque sea “por si acaso”, y es que “nunca se sabe”.
Las fiestas de San Babil combinan actos religiosos, danzas tradicionales y una intensa programación cultural y musical que llenará Illueca de vida durante varios días. Conciertos, actividades para todas las edades y encuentros populares convierten la celebración en uno de los momentos más esperados del año.
Más allá de la anécdota y la leyenda, la baldosa de San Babil representa algo más profundo: la manera en que un pueblo conserva su memoria colectiva. En Illueca, la fe, la tradición y la convivencia siguen encontrándose cada año en la ermita, recordando que hay historias que no necesitan explicación para seguir vivas, y en las que se puede, o no creer.