Un salvavidas sin ruido para los pueblos del Aranda

Comarca del Aranda
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Las auxiliares de ayuda a domicilio refuerzan su formación mientras sostienen la vida cotidiana de muchos mayores que quieren seguir viviendo en casa


El servicio de Ayuda a Domicilio de la Comarca del Aranda vuelve a demostrar que es mucho más que una prestación asistencial. Es, para muchos vecinos mayores de la zona, la diferencia entre abandonar su hogar o poder seguir viviendo en él con seguridad, dignidad y acompañamiento.
Esta semana, los auxiliares que trabajan en el servicio han participado en una nueva acción formativa centrada en reanimación cardiopulmonar y en el uso del desfibrilador externo automático (DEA). Una formación práctica y necesaria en un territorio envejecido y disperso, donde la rapidez y la preparación ante una emergencia pueden resultar decisivas. Las sesiones han sido impartidas por Ángela, enfermera del Centro de Salud de Illueca, a quien la Comarca ha querido agradecer públicamente su implicación y la claridad con la que ha transmitido sus conocimientos.
Desde la institución comarcal subrayan que la seguridad y el bienestar, tanto de las personas atendidas como de quienes las cuidan, es una prioridad. El equipo docente ha destacado el notable avance de los auxiliares, así como la confianza y solvencia con la que afrontan situaciones complejas en su trabajo diario.
La formación no se ha limitado al aula. A lo largo de los últimos días, el grupo ha realizado visitas a centros de referencia del sector sociosanitario en Calatayud —el Centro de Día del IASS y AMIBIL— y en La Almunia de Doña Godina, donde han conocido de primera mano el funcionamiento de la Residencia Santa María de Cabañas y la Residencia Hayarden. Un contacto directo con otras realidades asistenciales que amplía su perspectiva profesional y refuerza su capacitación.
El impacto de este servicio se mide, sobre todo, en lo cotidiano. En pueblos pequeños, donde la soledad y la falta de recursos pesan más, la ayuda a domicilio permite que muchas personas mayores sigan levantándose cada mañana en su casa de siempre, manteniendo sus rutinas y su vínculo con el entorno. Detrás de ese gesto aparentemente sencillo hay profesionales formados, cercanos y cada vez mejor preparados.

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