Los fundadores de la marca confirman que seguirán produciendo en la comarca del Aranda pese a la crisis del sector
Fue en el año 2016 cuando tres jóvenes emprendedores —Pablo Recuenco Pizarro, Álvaro Patón y Álvaro Rodríguez— decidieron comenzar su andadura en el sector del calzado con una propuesta que mezclaba diseño, calidad y una fuerte identidad digital. Lo que comenzó como una apuesta arriesgada bajo el nombre de Morrison, hoy es una realidad que ha vuelto a ser noticia en Zaragoza tras la presentación de su última novedad: The Wave 2026.
El camino no ha sido sencillo. En un mercado globalizado, la tentación de trasladar toda la producción al extranjero es constante. Sin embargo, Álvaro Patón, cofundador de la firma, reconocía esta misma semana que, pese a las indudables ventajas tecnológicas que ofrece un gigante como China, Morrison sigue enviando una parte fundamental de su volumen de fabricación a la localidad de Illueca.
La comarca del Aranda, históricamente ligada al zapato, ha sufrido durante años los golpes de la crisis económica y una notable falta de apoyo oficial, lo que ha derivado en un declive industrial y poblacional. En este escenario, que Morrison mantenga su confianza en los talleres locales es oxígeno para una zona que aún conserva una mano de obra altamente cualificada.
En sus inicios en 2019, la marca ya destacaba por su rapidez para implantarse en el mundo online, habiendo vendido entonces cerca de 7.000 pares con una facturación de 400.000 euros. Aquel proyecto arrancó gracias a una fórmula poco común en España: el crowdfunding (financiación colectiva). Gracias a la confianza de 330 inversores iniciales, pudieron lanzar sus primeros 500 pares al mercado.
Hoy, las cifras hablan de una escala muy distinta. Tras alcanzar una facturación de 10 millones de euros, el objetivo de la compañía es ambicioso pero firme: llegar a los 30 millones.
El éxito de estas zapatillas reside en un equilibrio delicado. Aunque la "era digital" guía sus ventas, el corazón del producto sigue siendo artesanal. Según la filosofía de sus creadores, fabricar en España implica un coste elevado debido al uso de materiales de máxima calidad pensados para durar, pero es la única vía para garantizar un calzado "original, único y cómodo".
Este enfoque ha permitido que las Morrison diferencien entre generaciones, logrando satisfacer tanto al público joven como a los más mayores. Con la presentación de The Wave 2026, la marca reafirma que, aunque el futuro sea tecnológico, el valor de lo hecho a mano en Illueca sigue siendo su mejor baza.